¿A qué le tiene usted miedo?

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Mi miedo más grande, desde que tuve consciencia de mi existencia, era que mi madre muriera. El de ella era morir y que la dejáramos en el cementerio sola. Un día, a casi 50 años de conocerla, ella murió. Y ahí estaba yo enfrentando mi más grande miedo, ante un féretro con un cuerpo amado que había sido mi más grande fortaleza y al día siguiente ahí estaba ella, bajando hacia una tumba que guardaría sus restos por una infinidad de años…sola…en el frío silencio del recuerdo.

Ambas habíamos enfrentado nuestros más grandes temores pero en diferente consciencia. Ella ya no sufría. Yo, por el contrario, debía de continuar enfrentando la soledad y su ausencia. Después de un año, dos meses, sigo viviendo sin ella y con su amoroso recuerdo en mi mente, descubrí que el verdadero reto del valiente en la vida, es identificar qué le genera terror y enfrentarlo. Y este ejercicio para descubrirlo se puede hacer mirando hacia el interior y en una quietud consciente, con el silencio por amigo, uno puede preguntarse: ¿A qué le tengo miedo?

De esa pregunta surgirán varias respuestas y hay que identificar una a una. Si este ejercicio no se hace, quizás para evitar conocerse, jamás se podrá avanzar y se continuará en la inquietud del que teme, en una aparente tranquilidad, que acepta todo lo que pase a su alrededor y sufriendo quizás de ansiedad, sin saberlo. Y mientras eso sucede, todos los que ejercen poder sobre Usted se aprovecharán para chantajearle, inmovilizarle, manipularle y engañarle mientras queda usted prisionero del maltrato familiar, psicológico o social  si no se atreve a enfrentarse con lo que le perturba. Hay un dicho que reza: quien mira hacia afuera, sueña…quien mira hacia adentro, aprende.

Este es el ejercicio urgente de este tiempo, mirar hacia adentro para poder conocerse y no caer más en engaños sociales y sobre todo políticos, que utilizan sus debilidades, para fomentar el pánico y  paralizarlo con sus informes a medias, para ganar más adeptos.

En estas fechas, miles de pesos son gastados en viejas prácticas de propaganda y en anuncios en medios, en un desprestigio de todos contra todos para generar temor e incertidumbre. La gente que se conoce poco tiembla y corre obedeciendo al que ostenta el poder y decide por ella, ya que al no ser consciente de sus temores, corre, soñando con apoyar un árbol frondoso que le convidará sombra  algún día. Poco analizan los mensajes, no analizan el doble dialogo del que promete y engaña, para evitar recordar que nadie es perfecto. Y con esos ataques políticos del poder, hacen que recuerde a mi vecina de niña…una mujer que amaba hablar de la vida de los demás, e inventaba historias, espantando a la gente. Ella inventaba chismes y diretes por deporte, en contra de quien consideraba su oponente. Por supuesto no quería ser presidenta de la república, ni senadora…su deporte favorito esta desprestigiar y ensuciar a alguien, sin saber que a la vez, ensuciaba su misma imagen, mientras aventaba piedra y lodo a su oponente. Por supuesto ni si quiera terminó la educación primaria y enfocaba su vida en los demás, y así ganaba amigos. Muchos años después vuelvo a recordarla, cuando veo un debate presidencial o escucho los anuncios de radio, y pienso que sería mejor escuchar decenas de propuestas de quien debate, para conocer sus sueños y ayudarlos a lograrlos, pero escucho vagas propuestas y sus chismes buscan que la gente decida su voto con sobresalto…con redes sociales inundadas de mentiras, insultos o engaños…provocando retraimiento, cómplice de la mente quien crea muchos más temores, para abrir la puerta al estrés, al pánico, a la desesperación, a la preocupación y a la ansiedad y ésta última, dice Goldman, 2008,  mina el intelecto, y pone de ejemplo que las personas con ansiedad tienen más posibilidades del fracaso, incluso con resultados satisfactores con pruebas de inteligencia. Cuando la gente teme, no identifica con facilidad qué es lo que le provoca tal sentimiento y sufre en silencio, manteniendo etapas de inmovilidad y su vuelve incapaz de abandonar, por temor al olvido, a dejar una relación, a perder un trabajo, a perder el status, a abandonar un estilo de vida, a ser menos, a no ser suficiente…y continúa en situaciones de explotación, de riesgos, de desprecio, de engaños, nadando de muertito en la política actual, desmedida en mentiras o de engaños y en una sociopatía practicada donde según Goldman 2012, no preocupan las consecuencias humanas de sus mentiras o manipulaciones y no hay remordimientos si recurren a la crueldad. Quizás es momento de detenerse a analizar lo que nos están infringiendo, mediante el análisis y la lectura consciente de quien nos habla, con un pensamiento lógico, creativo, sistémico y crítico; para tomar decisiones conscientes y apoyar por convicción, asumiendo responsabilidades, incluso de saber que se puede enfrentar en los resultados, ese vacío que deja despedir a alguien para siempre y seguir viviendo y a la vez cuestionar, de qué nos sirve tener a un hombre en la presidencia, si perdió su alma en ello.

Rosalía Nalleli Pérez-Estrada. Directora de Universidad Santander, Campus Tlaxcala. Profesora por asignatura, de la Universidad Politécnica de Tlaxcala. [email protected] Investigadora invitada por CIFE

[email protected]

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