Adolescentes y jóvenes en el contexto de la sociedad mexicana: ¿viejas o nuevas formas de control?

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Rosalina Romero Gonzaga

Becaria posdoctoral del Instituto de Investigaciones

sobre la Universidad y la Educación, IISUE-UNAM

rrgonzaga@comunidad.unam.mx

twitter: @rrgonzaga23

 Capacitación y empleo de los jóvenes: la visión de la OCDE

Desde el 2012 la OCDE puso en marcha la denominada Estrategia de Competencias, Destrezas y Habilidades en los países en desarrollo y economías en transición con el propósito de “promover el fortalecimiento del sistema general de competencias a fin de desarrollar aquellas con potencial para traducirse en mejores empleos y condiciones de vida” (OCDE, 2017: 1). La Estrategia de Habilidades estuvo basada en tres pilares:

1) desarrollo de competencias relevantes, desde la infancia a la edad adulta; 2) activación de esas competencias en el mercado laboral, y 3) uso de las competencias de manera eficaz para la economía y la sociedad. (OCDE, 2017: 1)

Asimismo, puso en marcha el Programa para la Evaluación Internacional de las Competencias de Adultos o PISA para adultos para ayudar a los gobiernos a medir las competencias y destrezas de la población adulta: competencias cognitivas (lectura, escritura, matemáticas y uso de las TIC), competencias sociales (colaboración, planificación, comunicación, negociación y contacto con el cliente), competencias físicas (uso de destrezas motoras), competencias de aprendizaje (coaching, aprendizaje formal/informal y actualización de competencias profesionales) entre los jóvenes (15 a 19 años de edad) y adultos (25 a 64 años)[i] para incorporar al mercado laboral a la mayor cantidad posible de mano de obra más calificada, útil y flexible para las economías de los países de la OCDE.

Desde entonces, la OCDE ha recomendado que los jóvenes desarrollen competencias básicas (la lectura, la escritura y el cálculo) para entrar al mercado laboral o transitar a la educación superior. Para disponer de mano de obra abundante y calificada, la Organización promueve sustituir la educación formal por una educación a lo largo de la vida (lifelong learning).

La Estrategia de Habilidades de la OCDE ha pasado de centrarse en el enfoque tradicional de las competencias (es decir, años de educación formal y capacitación o certificaciones/diplomas conseguidos) a una perspectiva mucho más amplia que incluye las competencias que las personas adquieren, utilizan, conservan e incluso pierden a lo largo de la vida. Las personas necesitan competencias para tener éxito en el mercado laboral así como construir sociedades más igualitarias y tolerantes”[ii]

Capacitación y empleo de los jóvenes: la visión de la STPS

Esta visión gerencialista de la educación por parte de la OCDE es seguida por el gobierno entrante a través de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) y su programa estrella: Programa Jóvenes Construyendo el Futuro. El programa pretende capacitar a más de 2, 300 mil jóvenes entre 18 a 29 años que no estudian y no trabajan. En términos generales, la capacitación (de un año) por parte de los centros de trabajo tiene las siguientes características:

  1. Estará orientada a fomentar la adquisición de conocimientos en los/las becarios(as) que les (sic) preparen mejor para su inclusión en el mercado laboral.
  2. Se basará en el aprendizaje práctico y didáctico a partir de la experiencia de las y los tutores, que podrán apoyarse en otros recursos de apoyo proporcionados por el Programa, considerando las actividades y/o funciones productivas del Centro de Trabajo.

III. Estará adaptada a las necesidades y características de los/las becarios(as).

Los planes de capacitación elaborados por el Centro de Trabajo deberán apegarse a los lineamientos y requisitos que la STPS establezca en el marco de sus atribuciones y tendrán una duración entre cinco y ocho horas diarias, cinco días a la semana, procurando que sea dentro de la jornada diurna.[iii]

Para ello, la STPS ha establecido ocho áreas de interés:

  • Artes y deportes: música, pintura, actividades deportivas.
  • Administrativa: técnico auxiliar en actividades administrativas.
  • Ventas: comerciante, ventas, y agente de ventas.
  • Servicios: alimentación, turísticos y choferes.
  • Agropecuarias: agrícolas, ganaderas, forestales y pesca.
  • Oficios: artesanía, construcción, plomería, carpintería, y otros.
  • Industrial: operadores de maquinaria industrial, agrícola y ensambladores.
  • Electricidad: informática, electrónica.

El actual Programa Jóvenes Construyendo el Futuro tiene como antecedente inmediato el Programa de Becas de Capacitación para Desempleados (PROBECAT) de la Secretaría del Trabajo que surgió en 1984 con el propósito de ofrecer una oportunidad a la población desempleada, de capacitarse y percibir un ingreso (una beca), mientras se incorporaba a la planta productiva. A partir de 1988 se convirtió en una política permanente de apoyo a los trabajadores desempleados mayores de 16 años, independientemente de su experiencia laboral o vinculación previa a la economía formal. Aunque se dirigió a la población trabajadora desempleada, ofreció oportunidades de capacitación a través de cuatro modalidades: escolarizada (curso corto en planteles educativos públicos o privados), mixta (entrenamiento en la empresa), iniciativas locales de empleo (capacitación a grupos productivos) y autoempleo (trabajar por cuenta propia).

El PROBECAT contempló la modalidad de capacitación mixta centrada en el Programa de Micro y Pequeña Empresa (MYPE), dirigida a la población joven de 16 a 25 años que se encontraba desempleada y sin experiencias de capacitación. La estrategia del MYPE resultó novedosa, ya que la formación para el trabajo se realiza al interior de pequeños negocios El PROBECAT, cambió su nombre a SICAT (Sistema de Capacitación para el Trabajo) y posteriormente y, posteriormente, a BÉCATE, actualmente en vigor. Aunque el programa no está enfocado hacia los jóvenes, casi la mitad de los beneficiarios tienen entre 16 y 25 años y poco más de la cuarta parte entre 26 y 35 años.[iv]

Los que diseñaron e implementaron el Programa Jóvenes Construyendo el Futuro debieron haber recuperado la experiencia y evaluaciones realizadas a dichos programas. En cambio, ha diseñado un programa completamente nuevo, sin contar con un plan integral de seguimiento y evaluación sistemático de los jóvenes (no del programa) y su posible inserción al mercado laboral. La capacitación que recibirán los jóvenes no establece la certificación de los conocimientos y habilidades adquiridos, necesarios para que las empresas puedan contratarlos de manera inmediata. Los lineamientos para la operación del Programa sólo establecen que “de acuerdo con sus atribuciones y disponibilidad presupuestal, el Programa podrá realizar la supervisión física de los Centros de Trabajo que otorguen capacitación, con el objeto de verificar que se cumpla con los lineamientos del Programa (sic) y proteger los derechos de los/las becarios (as).”[v] Tampoco existe una clara y estrecha vinculación con el Consejo Nacional de Normalización y Certificación de Competencias Laborales (CONOCER), instancia responsable de definir normas técnicas de competencia laboral y de normar y supervisar la certificación de las competencias laborales de los trabajadores, lo que permitiría a los jóvenes contar con mayores herramientas para buscar empleo e insertarse en el mercado de trabajo. Al concluir la capacitación, la empresa o centro de trabajo emite una constancia de capacitación o certificación, la cual sólo establece que cumplió “satisfactoriamente” con el periodo de capacitación, validada por la STPS. Con ello se reconoce la falta de articulación del Programa con otros programas en operación (BÉCATE, por ejemplo) y menos acuerdos de coordinación con alguno de ellos para apoyar conjuntamente a las empresas. Los jóvenes como beneficiarios sólo son integrados a un padrón para verificar su identidad y localización geográfica, y responder “un cuestionario de autopercepción”.

Viejas y nuevas formas de control hacia los jóvenes

Con todo, el programa vuelve a repetir el espíritu asistencialista de capacitación para el trabajo en oficios con pocas posibilidades de incidir en el mejoramiento y la proyección de las actividades económico-productivas con una visión de desarrollo de las localidades. Más que la atención a la demanda de empleo de calidad y de un nivel de vida satisfactorio para los jóvenes se apuesta, como lo ha reiterado la OCDE, a que “México se (convierta) en un líder mundial en materia de exportaciones de los principales sectores (como piezas para automóviles, motores, equipamiento electrónico y médico o televisiones”[vi] El programa de apoyo económico (y no política pública) dirigida a los jóvenes representa un aumento de la demanda de trabajadores no cualificados en el sector de los servicios, lo que incrementará el número de aprendices sometidos más por la explotación de una mano de obra barata no especializada (proletariado urbano) que abrir las posibilidades de formación y cualificación profesional. No existe una visión de política (policy) que permita conjugar la activa participación de los jóvenes en el diseño, ejecución y evaluación del Programa, el cual contemple la heterogeneidad de grupos juveniles existentes, centrándose en acciones diferenciadas y específicas.

El gobierno actual sigue aplicando políticas decimonónicas de “tratar, curar, asistir o proteger” a los jóvenes, cuando sabemos que sólo en determinadas circunstancias históricas estos sectores cobran importancia política. Sobre ellos y en torno a ellos se ciñen formas de control arcaicas que pretenden controlarlos y no formarlos y convertirlos en actores estratégicos productivos.

Los empresarios y los trabajadores organizados jamás han priorizado la incorporación laboral de los jóvenes. Un botón de muestra lo es el anuncio del Grupo Salinas (TV Azteca, Banco Azteca, Elektra e Italika) de incorporar a 12,000 jóvenes como “aprendices en las empresas del grupo”, al tiempo en que contempla “un programa de 300 orquestas y coros para al menos 80,000 participantes y la iniciativa para el aprendizaje de habilidades para la vida y de cultura de paz”. Una visión limitada y miope para no enfrentar el problema del desempleo masivo de jóvenes.

NOTAS

[i] OCDE (2018). Programa para la Evaluación Internacional de las Competencias de Adultos (PIAAC), http://www.oecd.org/skills/evaluaciones-de-competencias/

[ii] OCDE (2017) Diagnóstico de la OCDE sobre la Estrategia de Competencias, Destrezas y Habilidades de México, p. 3, https://www.oecd.org/mexico/Diagnostico-de-la-OCDE-sobre-la-Estrategia-de-Competencias-Destrezas-y-Habilidades-de-Mexico-Resumen-Ejecutivo.pdf

[iii] Diario Oficial de la Federación (2019). Lineamientos para la Operación del Programa Jóvenes Construyendo el Futuro, STPS, numeral XI

[iv] Ívico Ahumada López (2016). Formación profesional y capacitación en México, CEPAL, p. 27, https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/36950/S1420284_es.pdf;jsessionid=92E7A25576A6D6239888D85601456DBB?sequence=1

[v] Diario Oficial de la Federación (2019). Lineamientos para la Operación del Programa Jóvenes Construyendo el Futuro, STPS, numeral VI.

[vi] OCDE (2017) Diagnóstico de la OCDE sobre la Estrategia de Competencias…op. cit., p. 1.

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