Aprende en casa. Estrategia educativa remedial y positivista ante la emergencia

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Ana Magdalena Solís Calvo*

El pasado 17 de marzo de este particular año 2020, el titular de la Secretaría de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán informó que se realizarán modificaciones al calendario escolar por la suspensión de clases debido a la crisis del COVID-19, esto con el fin de que los alumnos no pierdan el ciclo escolar actual.

El titular de la SEP indicó que a través del programa Aprende en Casa, desarrollado con base en contenidos de los libros de texto y actividades educativas que llamó divertidas, se garantizarán los aprendizajes de los estudiantes de educación básica del país. 

Aprende en casa se difundirá a partir del lunes 20 de abril por múltiples medios de comunicación: internet, radio y televisión (para las comunidades marginadas señaló, se distribuirán cuadernillos). Estas formas de difusión, se consideraron a partir de la diversidad y desigualdad de acceso de los niños, niñas y jóvenes. Así se optó por la televisión como el principal medio, debido a que en el país 9 de cada 10 alumnos tienen acceso desde sus hogares, afirmó.

En cuanto a los profesores les pidió mantenerse en comunicación con los padres de familia, así como con sus compañeros, para fortalecer estás acciones.

Adicionalmente hizo un llamado a la solidaridad, tolerancia y entendimiento, pidió consultar solo sitios oficiales para informarse de forma verídica. Reconoció la gran vocación magisterial de los docentes y enfatizó que es necesario continuar a pesar de las críticas, “si los perros ladran es por que caminamos” aseveró.

Después de escuchar atentamente su mensaje, surgieron diversas inquietudes, las cuales tuve la fortuna de discutir vía chat con compañeros de generación, todos ellos licenciados en educación por la Universidad Pedagógica Nacional y quienes actualmente se desempeñan como profesores en los tres niveles de educación básica: preescolar, primaria y secundaria. A los cuáles agradezco compartir sus experiencias, además de sus atinadas observaciones.

 

Primero, los docentes se preguntan, por qué insistir en una estrategia nacional  basada en la transmisión de contenidos vía televisión en este estado de emergencia, si en cada una de las comunidades, las familias, los estudiantes y los docentes existen necesidades particulares, más allá del acceso a la televisión o a los libros de texto. Cómo si los docentes no tuvieran agencia, siendo que ellos son los más cercanos a sus estudiantes, conocen las características y necesidades de cada una de las familias que conforman sus grupos escolares.

La efectividad de reconocer y retomar los conocimientos y experiencias docentes facilitaría acciones locales, las autoridades podrían iniciar acercándose a los docentes para preguntarles qué es lo que están haciendo, cuáles son las estrategias que implementaron con sus estudiantes y cuáles de ellas han sido las más acertadas. Qué se acciones realizaron en otro momento de excepción como lo fue en terremoto de 2017, o cualquier otra situación de emergencia sufrida. Cómo lo resolvieron localmente y cuáles fueron las estrategias que les permitieron continuar en ese momento, es lo más atinado antes de generar una estrategia nacional que no concuerda con las necesidades contextuales de cada comunidad educativa.

La mayoría de los docentes que puede hacerlo, continúa en contacto con sus estudiantes y sabe que debe tener listos más materiales para que sigan trabajando en casa, incluso quienes cuentan con conocimientos y recursos digitales han diseñado clases en línea.  Sin embargo, habrá que considerar a las pocas posibilidades de comunicación de otros contextos. En esas situaciones qué posibilidades de acción tienen los docentes, qué otras gestiones pueden llevarse a cabo en cada caso particular. No obstante, a pesar de que los estudiantes llenen sus libros de texto y repasen contenidos, esto no garantiza que aprendan. 

Segundo, planear soluciones académicas en términos de reforzamiento y remediales  para acreditar el ciclo escolar, además de ser un discurso banal en este momento de emergencia, nos devuelve una visión de la educación perteneciente al paradigma tecnocrático,  el cuál desde la reforma educativa de 1993 se consideró obsoleto por la SEP. Sería interesante que el secretario aclarara, si ahora desde la Nueva escuela mexicana se contempla volver a planteamientos positivistas del aprendizaje. 

En el mismo sentido, me llama la atención de manera particular la propuesta que hace el secretario de que los alumnos realicen actividades extracurriculares, así las nombró, las cuales según la propuesta de la Nueva escuela mexicana deberían ser  las actividades centrales de lo que él mismo denominó habilidades socioemocionales y pide que los maestros los acompañen en ello.

Propone que los alumnos escriban, cómo se sienten, qué piensan, que pregunten a los adultos sobre lo que está pasando, que aprendan ajedrez o a tocar instrumentos musicales si es que algún familiar en casa puede enseñarles. ¿Qué esa no sería precisamente la propuesta humanista impulsada desde la Nueva escuela mexicana y brindaría la oportunidad ideal para desarrollar los aprendizajes para la vida?, ¿por qué entonces los considera contenidos extracurriculares?

A lo largo de la vida viviremos diversidad de contingencias, esta situación no está sucediendo fuera de la escuela, es parte de la vida. Esta es una oportunidad para terminar con la escisión entre la escuela y el mundo real. Si los estudiantes recuperan su experiencia sobre este momento a través de la lengua oral, escrita, dibujos, un diario, cualquier acción que les permita reflexionar cómo se sienten, qué tareas importantes realizaron para el bien común de su familia. Considero que esos elementos harían que las construcciones artificiales de los contenidos curriculares tomaran otro sentido y se devolvería un para qué aprender.  Precisamente este tipo de aprendizajes que deberían privilegiarse: aprendizajes conceptuales, procedimentales, actitudinales y de convivencia que son fundamentos de los tratados sobre la educación para la vida impulsados por la UNESCO, OEI, BM, entre otros.

Por último quiero detenerme en una de las recomendaciones finales del secretario, el acompañamiento de las habilidades socioemocionales que en sus propias palabras es el corazón mismo de la Nueva escuela mexicana.  Se pide un acompañamiento que no ha sido brindado por la institución a sus docentes, a ninguno se le ha preguntado cómo está, qué consecuencias en su vida ha traído este confinamiento obligado. Los docentes, también son personas, son sujetos vulnerables emocionalmente ante la emergencia, cuál es el acompañamiento emocional que se les ha brindado, hasta ahora ninguno. También habrá que considerar a los miles de docentes de escuelas particulares que están en la zozobra de perder sus empleos. Los maestros requieren atención emocional en estos momentos y no son individuos carentes de agencia. Concebirlos de este modo, muestra que son una pieza más de una estrategia instrumental, remedial y de reforzamiento de la SEP. 

No es solo que los docentes y los padres estén dispuestos a apoyar a los estudiantes a realizar las actividades y repasar contenidos, se trata de un estado de emergencia. Diversas situaciones de crisis al interior de las familias. Según el CONEVAL en 2018,  51. 2 millones de mexicanos vivían en condición de pobreza. Estamos hablando que el 41. 9 % de familias que han sido vulneradas; de las cuales a raíz del estado de emergencia en que vivimos, su estatus de pobreza se ha modificado a pobreza extrema. Los niños, niñas y jóvenes de estas familias vulneradas están expuestos más que nunca, a sufrir violencia intrafamiliar exacerbada por la crisis económica mundial que ha traído esta pandemia. 

El acompañamiento que el secretario pide en este momento para el desarrollo de las habilidades socioemocionales,  deberá de hacerse a través de profesionales de la salud, los cuáles de manera simultánea acompañen a directivos, docentes, estudiantes y familiares, para tejer redes comunitarias que fortalezcan a niñas, niños y jóvenes del país. La relación de la televisión con las familias mexicanas, se ofrece como un paliativo social. La crítica no es lo único existente desde siempre, los maestros han demostrado también hace mucho tiempo que continúan caminando, aunque los perros ladren.

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