El trabajo por proyectos de la SEP, pero ¿cuál es el proyecto de la SEP

Por: Abelardo Carro Nava

Los materiales que, mediante sus canales oficiales, la Secretaría de Educación Pública (SEP) puso a disposición del magisterio mexicano para la Segunda Sesión Ordinaria del Consejo Técnico Escolar tienen como propósito, que los colectivos docentes dialoguen, reflexionen, acuerden y definan algunos proyectos para ser operados junto con sus estudiantes, que les permitan abordar contenidos de diversas disciplinas y campos, vinculados con las temáticas identificadas en los contextos de sus comunidades a partir de algunas metodologías didácticas acordes con el Plan de Estudios para la educación preescolar, primaria y secundaria (SEP, 2022).

Para este propósito, se emitió un documento orientador que pudiera “apoyar” la comprensión del trabajo por proyectos que se espera que, dichos colectivos docentes, reconozcan e implementen una vez que entre en vigor el Plan de Estudios 2022, tales como: Aprendizaje Basado en Proyectos Comunitarios, Aprendizaje Basado en Indagación STEAM como enfoque, Aprendizaje Basado en Problemas y Aprendizaje en Servicio. Desde luego, al igual que en la sesión anterior, no podían faltar los insumos que colaborarían en este ejercicio: 1. El video-mensaje de la Secretaría de Educación (¿para qué?), 2. Videos-relatos de experiencias docentes, 3. Sugerencias metodológicas para el desarrollo de proyectos educativos, 4. De la planeación a la implementación (servicios de educación especial), 5. Relatos de experiencias docentes.

En cuanto al contenido de las sugerencias metodológicas para el desarrollo de proyectos educativos, como ya se dijo, abordan 4 metodologías que bien podrían ser definidas o ubicadas como parte de las pedagogías activas; por ejemplo, en lo concerniente al Aprendizaje Basado en Proyectos Comunitarios, a partir de una justificación de la metodología y de las fases, pasos o etapas (planeación, acción e intervención) que lo conforman, se traza un camino, mediante el cual, las maestras y maestros, podrían articular los contenidos y los ejes articuladores del Plan de Estudios 2022, de acuerdo a los escenarios pedagógicos, con la finalidad de promover la cooperación, el aprendizaje situado, la investigación, la acción consciente y crítica de profesores, familias y comunidad en general.

En este sentido llama la atención que, en dichas fases, pasos o etapas del Aprendizaje Basado en Proyectos Comunitarios, se contemple una planeación partiendo de la identificación de un problema y de una negociación de una ruta de acción; luego, la acción propiamente dicha, para la realización de producciones que posibiliten atender el problema; y, finalmente, la intervención, en la que, a decir del documento, se difunden producciones, se da seguimiento y se plantea mejorar (SEP, 2022).  

Hasta aquí, parece que la propuesta contiene elementos que coadyuvarían al trabajo docente que, insisto, cuando se ponga en marcha el Plan de Estudios 2022, podrían favorecer los aprendizajes de los estudiantes inscritos en la educación básica; no obstante, habría que preguntarse si la totalidad de maestras y maestros, con estos materiales y con el desarrollo de los Consejos Técnicos Escolares, contarían con todos los elementos teóricos, epistemológicos, conceptuales, metodológicos, entre otros, para su puesta en marcha en cada una de las aulas de las escuelas mexicanas. Refiero esto pues, como se sabe, uno de los temas de los que no se ha hablado mucho en los últimos meses ha sido, precisamente, el de la formación de las maestras y maestros que en éstas prestan sus servicios educativos.

Para pocos es desconocido que, en las escuelas de nuestro país, confluyen un número importante de docentes cuya formación inicial, difiere en términos de los planes de estudios bajo los cuales se hayan formado en las escuelas normales, en las instituciones formadoras de docentes o en otras de educación superior; desde luego que, sin olvidar, que dichos docentes ingresaron al magisterio con el mecanismo que, en su momento, así lo haya permitido. 

¿No habría la imperiosa necesidad de contar con un proyecto de formación continua que fortaleciera el quehacer cotidiano del profesorado mexicano?, ¿qué datos o información tiene la SEP, sobre los planes de estudio con los que se formaron inicialmente las maestras y maestros que actualmente laboran en las escuelas de nuestro país?, ¿qué datos o información tiene la SEP, sobre la formación continua que han recibido en los últimos 25, 20, 15, 10 o 5 años, las maestras y maestros que actualmente laboran en las escuelas mexicanas? Pregunto esto porque, si se revisa con detenimiento las orientaciones para la segunda sesión ordinaria del Consejo Técnico Escolar, específicamente, cuando se habla que la SEP, de manera colegiada con la Universidad Pedagógica Nacional y las Autoridades Educativas Locales, participaron como observadores en la primera sesión ordinaria de dicho Consejo Técnico, pero, en sus hallazgos, no se encontró (porque no fue mencionado en el documento) las complejidades y/o dificultades del trabajo que se pretende implementar a partir del 2023 con el Plan de Estudios 2022, en cuanto a las concepciones o percepciones pedagógicas de los colectivos docentes sobre las pedagogías activas y su implementación en el aula escolar.

Pienso, siguiendo la lógica que la misma Secretaría propone para el trabajo por proyectos educativos que, en primer lugar, dicha Institución tuvo que haber realizado un trabajo de investigación o diagnóstico sobre la formación continua que han recibido las maestras y maestros para, después, proponer una serie de acciones y pautas de intervención para el desarrollo de la propuesta curricular; sin embargo, hasta donde tengo conocimiento no se hizo. Se habla de los foros, de las consultas, de las mesas de diálogo, pero, en sentido estricto, ¿tal ejercicio llevó a la SEP a proponer el Plan de Estudios 2022 ampliamente comentado en los últimos meses?, ¿por qué o quién tomó la decisión de trabajar los contenidos de dicho Plan por proyectos?; peor aún, ¿cuál fueron los datos o la información con la que contaron los diseñadores curriculares en cuanto a la referida formación continua porque, como se sabe, cuando se trabaja por proyectos, hay una clara diferencia entre lo que significa una intervención educativa, pedagógica y didáctica?, vaya, ¿de qué manera concibe el profesorado mexicano estos tres tipos de intervención?, ¿no cabría la posibilidad de, insisto, fortalecer la formación del profesorado mexicano, sino para que piensen y actúen de la misma forma, si para que hablen de un tema a partir de sus referentes teóricos, epistemológicos, conceptuales o metodológicos adquiridos y desarrollados después de su formación inicial?, ¿no cabría la posibilidad de revisar qué se está haciendo en materia de formación continua en cada uno de los estados del país?  

Ahora bien, otros datos más que podrían abonar al argumento anterior, serían aquellos de los cuales poco se sabe, porque poco o nada ha informado la SEP a respecto, me refiero a los datos en cuanto al rezago y abandono escolar que la pandemia dejó, pero que, indiscutiblemente, eran existentes antes de ésta y, por los cuales, el trabajo en el salón de clases se ve sustancialmente alterado en el momento en que abordan ciertos contenidos.

En sentido estricto, por el diálogo que sostengo, y hemos sostenido las maestras y los maestros en nuestras escuelas que, aunque no es del todo desconocido el trabajo por proyectos, si es necesario que exista una formación acorde a las necesidades del profesorado que complemente el diálogo propuesto; sin embargo, para como están las cosas, pienso, que la SEP considera que únicamente los Consejos Técnicos Escolares son una vía para esa formación que se requiere para la implementación de un plan de estudio. Se equivocan, el diálogo es fundamental en ese proceso de fortalecimiento, pero también, el acompañamiento que la SEP, a través de las instancias federales y estatales, proporcione para ese propósito, y es ahí donde se encuentra el meollo de este asunto, porque claramente la Secretaría no tiene un proyecto definido en esta materia.

¡Vaya ironías de la vida docente y educativa!

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