La arena estaba de bote en bote: abucheos para Nuño

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“La arena estaba de bote en bote, la gente loca de la emoción… en el ring luchaban los cuatro rudos, ídolos de la afición… el Santo, el Cavernario, Blue Demon y el Bulldog…”.

Hace años, en la radio sonaba con singular alegría la canción que da entrada a esta serie de reflexiones que he querido compartir con ustedes. Pedro Ocádiz fue su autor – y “Los luchadores” el título de la misma – quien conjuntamente con el grupo “África”, aportaron una pieza musical sin igual, que ha formado y forma parte de nuestra cultura y nuestra idiosincrasia.

nuño-supervisores2Viene a colación esta breve “aportación artística” porque a partir de ésta, pretendo hacer una analogía con lo que acontece en estos días en el medio educativo: la pugna por el control de la educación en México. Y es que mire usted, desde mi perspectiva y como están las cosas, no creo que se trate de buscar lo mejor para los millones y millones de niños y jóvenes que acuden a cientos de escuelas a recibir una “educación de calidad”. No, esa no es la finalidad, por el contrario, se trata de vencer de dos a tres caídas sin límites de tiempo, al contrincante que puede perfilarse rumbo a Los Pinos para el 2018. Me explico – siguiendo desde luego, la analogía que planteo –.

En el cuadrilátero – la arena política – tenemos a un Secretario de Educación que intenta, desde que ocupó el cargo, hacerse pasar por el luchador técnico de la contienda, sin embargo, por más que lo ha intentado no lo ha logrado. Su insensibilidad, insensatez, arrogancia, cerrazón y demás “linduras” que lo han caracterizado en el ejercicio de su función, lo han llevado a ser el rudo número uno de México. Si esto no fuera cierto, preguntémosle a los más de un millón y medio de maestros qué opinan al respecto. De los que se identifican con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) mejor ni hablamos o les preguntamos, para ellos es claro: Nuño es el más rudo de los rudos o, como alguien diría, el “rudísimo” de México.

Ahora bien en la otra esquina, aparece un Secretario de Gobernación, que por más que haya querido hacerse pasar por el rudo del cuento, los mismos acontecimientos – como el de Nochixtlán por ejemplo –, lo han llevado a ser el técnico de la pelea. Dese cuenta, sentarse a negociar con el ala disidente del magisterio, le llevó a ganar la primera caída a quien despecha en la calle de República de Argentina, dado que logró apaciguar momentáneamente lo que era evidente: la crispación y rechazo en contra del gobierno de su jefe, de su contrincante y de su famosa “reforma educativa”.

Es claro que el pleito lo sostienen estos dos luchadores. A ojos cerrados, cualquier conocedor y no conocedor de la política lo podría deducir. No obstante, algo que no debemos pasar por desapercibido, son otros tres actores importantes en esta disputa. Me refiero al réferi, a los entrenadores o cuerpo técnico, y al público.

Pues bien, tal parece que en medio de este meollo, bastante complejo por cierto, quien funge como árbitro de la pelea es el mismo Presidente de México.

El cuerpo técnico lo integra por un lado, Videgaray y anexas pero, por el otro, a cierto grupo de priistas que desean recuperar La Presidencia arrebatándoselas al Grupo Atlacomulco.

¿El público?, ya sabemos quiénes lo conforman, todos aquellos actores que desde lejos están o estamos viendo el conflicto: investigadores, académicos, profesores, comunicadores, políticos, en fin, todos los que desde “lejitos” le echamos el ojo a la riña que unos cuantos “protagonistas” disputan.

¿Y la educación dónde queda? Pareciera ser que la presentación del Nuevo Modelo Educativo y las supuestas oportunidades que les brindan a los diferentes actores de participar en su análisis y posible reconstrucción, es el trofeo que habrá de ser ganado por uno u otro bando. Éste es un buen ejercicio, no lo dudo; sin embargo en los hechos, tal acción se asemeja a una telenovela mal diseñada que busca legitimar el actuar de un Secretario de Educación que no ha aportado mucho que digamos, pero que si ha intentado llevarse el triunfo y posible candidatura para el próximo año.nuño-12oct2

Ahora bien, ha sido bastante interesante como es que los respectivos cuerpos técnicos se han manejado en este asunto. Calladitos, calladitos, pero bien que les han pasado unos cuantos tip’s a sus respectivos contendientes. Es más, alguno que otro golpe o maña han aplicado para derrotar a su enemigo. Obviamente, desde sus respectivas esquinas y, si no me equivoco, han conseguido su objetivo: menguar las posibilidades de levantar la mano en señal de triunfo tanto de uno como de otro.

Hecho que me lleva precisamente a preguntarme si en medio de este asunto, el réferi levantará la mano a alguno de estos luchadores o bien, declarará empate técnico. En todo caso y como público que observo el espectáculo, preferiría que ninguno de los ganará o bien que el árbitro los expulsara y compusiera el camino para beneficio de millones y millones de mexicanos quienes, al grito de: ¡fuera!, ¡fuera!, ¡vendido!, han manifestado su sentir dado que no les agrada el espectáculo ni los luchadores que en el cuadrilátero se pelean. Ya comenzaron por quien se dice el técnico en este asunto.

¿Usted cree que el réferi lo haga? Tiempo al tiempo.

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Sobre Abelardo Carro Nava

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