La continuidad discontinua: veredas hacia la democracia desde la Universidad

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Sofialeticia Morales Garza*

 Existen en México más de 5,000 Instituciones de Educación Superior (IES). Más de 4 millones de alumnos y aproximadamente 400 mil docentes han visto alterada su vida académica y han tenido que re-concebirla, ampliando el impacto educativo hacia las familias con las que se convive durante el confinamiento.

Este proceso de reconfiguración se dio vertiginosamente y, casi sobre la marcha, cada universidad tuvo que adecuar los modelos presenciales que tenía a un contexto digital o de estrategias remotas, mientras desarrollaban otros modelos de educación integral a distancia. Cabe mencionar que algunas universidades habían estado desarrollando, desde hace décadas, estrategias y plataformas virtuales que dieron cobijo a ésta repentina necesidad de transitar de un modelo eminentemente presencial a uno a distancia.

Pese a ello, este cambio implicó modificar las prácticas de enseñanza reproduciendo, en muchos casos, las estrategias presenciales con métodos virtuales. Como, por ejemplo, dar catedra a través de Zoom. En muchos otros, las IES han desarrollado estrategias innovadoras para enseñar y aprender de formas más autónomas y participativas.  Así, han surgido modelos de enseñanza y de aprendizaje autónomos, críticos, que propician la indagación más que la asimilación; que tratan de innovar e inventar antes que reproducir o copiar. Tampoco podemos soslayar que este proceso ha dejado en el camino, aún sin quererlo, a jóvenes que no han tenido las condiciones, durante el confinamiento, para continuar con sus estudios.

En este texto nos enfocamos en tres universidades, privilegiadas en su estructura y en la voluntad de sus autoridades para dar una respuesta educativa durante el confinamiento. El análisis no pretende reflejar el común denominador de las instituciones de educación superior que no han tenido ni los mismos apoyos, ni los mismos cimientos.

Cabe reflexionar sobre los aportes de las universidades a la democracia nacional. Si partimos de que la democracia sólo se fortalece con una ciudadanía robusta que sustente sus decisiones en el conocimiento y en los principios y valores éticos que le permitan hacer valer la fuerza de su voluntad y de su entendimiento[1] para construir una nueva sociedad. Vale la pena preguntarnos ¿De qué manera estos modelos de educación a distancia han seguido fortaleciendo, no sólo la adquisición de conocimientos sino la formación de valores para responder a ese compromiso?

Para analizar los cambios que “alteraron” la vida universitaria y puntualizar la manera cómo se están afrontado los “aprendizajes en tiempos difíciles”, se han tomado los modelos desarrollados en tres universidades donde el liderazgo femenino ha impreso su sello.[2] Son instituciones de educación superior, catalogadas entre las instituciones de más alta calidad e innovación educativa en México según el QS: World University Ranking 2021:[3] La Universidad Veracruzana, el Tecnológico de Monterrey y la Universidad Iberoamericana.

La Universidad Veracruzana desde el año 2000 inició la creación de la plataforma digital “Eminus” con el objetivo de impartir una educación “distribuida”, que apoyara la educación presencial, la semipresencial y la virtual a distancia. Posteriormente se convirtió en el sistema para la administración de ambientes flexibles de aprendizaje que permite la comunicación síncrona utilizando las tecnologías de comunicación y de información.[4]

Esta plataforma fue el punto de partida para el modelo de educación a distancia durante la cuarentena. En un ejercicio reciente[5] el modelo de educación a distancias de la Universidad Veracruzana fue percibido como flexible, innovador pertinente, integral e inclusivo.

El Tecnológico de Monterrey, desarrolló desde 1996 la Universidad Virtual, operando con las más avanzadas redes y tecnologías. Recientemente desarrolló una estrategia híbrida en el modelo educativo TEC 21 que ofrece una formación sólida e integral,[6] sustentada en aprendizajes basados en retos, con la flexibilidad y experiencias de aprendizaje interactivas que impulsan el pensamiento crítico.[7] Durante la pandemia desarrolló el Modelo Flexible Digital que escaló al Modelo Flexible Digital Plus.[8] La percepción de los participantes sobre este modelo reflejó que es integral, innovador, interesante, excelente, eficiente pertinente e inclusivo.[9]

La Universidad Iberoamericana (CDMX) crea en el 2008 la Dirección de Educación a Distancia (DED) que incorpora las tecnologías del aprendizaje y del conocimiento (TAC) que posteriormente se convierte en la Dirección de Enseñanza Aprendizaje mediados por Tecnología (DEAMeT)[10] que integra principios teóricos, pedagógicos, didácticos y humanistas. Igualmente, estas experiencias previas facilitaron el tránsito durante la pandemia. La percepción de los participantes puso el acento en describir el modelo como innovador, retador, flexible, integral, interesante, oportuno, social y consciente.[11]

En los tres casos hay el reconocimiento, pese a las estructuras desarrolladas tiempo atrás y en operación, de que el cambio abrupto, motivado por las circunstancias, tomó a estas universidades por sorpresa y las tres tuvieron que reaccionar a la urgencia de la continuidad académica más que a modelos planeados, armonizando dos velocidades, la de la reacción y la de la innovación. Construyendo modelos híbridos para extender los aprendizajes más allá de lo conceptual e incorporar talleres, orquestas y coros que fusionan el trabajo individual desde sus hogares con el trabajo colectivo, armonizando decisiones, voces e instrumentos en búsqueda de una educación integral. En los tres casos la preocupación por el estado de ánimo de los estudiantes detonó estrategias de educación socioemocional para apoyarlos. En los tres casos la flexibilidad dio cabida a una nueva estructura organizacional, dejando de lado jerarquías y convirtiendo la flexibilidad en recurso y virtud. En los tres casos, el compromiso y la creatividad de los docentes se manifestó de múltiples maneras, se buscaba desarrollar estrategias inclusivas que no dejaran a nadie atrás, involucrando a las familias, ofreciendo apoyo psicológico, formación y esparcimiento. En los tres casos la corresponsabilidad social con la comunidad y con el país está presente y se manifiesta mediante apoyos a las poblaciones más vulnerables, con mayores niveles de conciencia sobre su responsabilidad social y en investigaciones en salud que redunden en beneficios para todos.

Por eso, es indispensable volver a la reflexión inicial y preguntarnos qué indicios encontramos en estos modelos virtuales que aseguren una formación en los valores que requiere la democracia, sin descuidar el conocimiento, el cual cada vez se convierte en un recurso abierto.[12] Podríamos decir que vía la corresponsabilidad social de las universidades, sí se ha hecho patente esta formación en la práctica de los estudiantes, aunada a una conciencia crítica y propositiva para contribuir a resolver los problemas sociales. Se deja ver en el aprendizaje entre pares, especialmente en la solidaridad con los otros estudiantes que no han tenido las mismas condiciones de acceso a la tecnología; al asumir la división de las tareas domésticas y romper así con los estereotipos de género; o al tomar en cuenta los sentimientos del otro sin imponer los propios para fortalecer la educación socio emocional, poniendo al ser humano en el centro.

Habría que comprobar esta hipótesis si queremos que la educación universitaria sea cimiento y simiente de una nueva democracia.

*Integrante de MUxED y Directora de Educación para el Desarrollo de la EHE del TEC de Monterrey. Egresada de la Escuela de Educación de Harvard, está comprometida con la equidad y la inclusión educativa, y empeñada en vincular las acciones de la universidad con las necesidades de la escuela pública.

[1] Miguel Limón Rojas “La Democracia” junio 8, 2020 Valora Consultores

[2] La Rectora de la Universidad Veracruzana: Sara Ladrón de Guevara; la Vicepresidenta de Inclusión, Equidad e Impacto Social del Tecnológico de Monterrey Inés Sáenz Negreta y la Vicerrectora de la Universidad Iberoamericana: Sylvia Schmelkes del Valle.

[3]  https://www.topuniversities.com/university-rankings/world-university-rankings/2021

[4] https://eminus.uv.mx

[5] En el 8º Dialogo Educativo: Aprender en Tiempos Dificiles organizado por la Escuela de Humanidades y Educación del TEC de Monterrey en alianza con la Red de Mujeres Unidas por la Edcación: MuxED, se llevó a cabo mediante el Mentimeter una nube de palabras sobre la percepción de los participantes sobre el modelo educativo a distancia desarrollado por cada Universidad, aquí se reflejan las cualidades con mayor frecuencia de percepción entre los participantes. 11 de junio 2020.

[6] https://tec.mx/es/modelo-tec21

[7] https://tec.mx/es/modelo-tec21

[8] https://tec.mx/es/mdf-plus

[9] Respuesta al Mentimeter nube de palabras, durante el 8º Dialogo Educativo: Aprender en Tiempos Difíciles, 11 de junio 2020.

[10] https://ibero.mx/prensa/la-ibero-y-el-uso-de la tecnologia-en-la-educación

[11] Resultados de la nube de palabras al aplicar el Mentimeter al finalizar el 8º Dialogo Educativo. 11 de junio, 2020.

[12]   http://news.mit.edu/2020/guided-by-open-access-principles-mit-ends-elsevier-negotiations-0611

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