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Modelo educativo II: el contexto

El 20 de julio, el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, presentó el modelo educativo y la propuesta curricular con los cuales el gobierno pretende que la Reforma Educativa llegue a las aulas. La ceremonia fue lucidora, pero en un contexto entreverado, donde actores políticos y sociales jalan para su lado.

Karl Marx escribió en El 18 brumario de Luis Bonaparte: “Los hombres hacen su propia historia, pero no lo hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado”. Si uno hace caso a la cita, se dará cuenta de que el contexto predispone, no determina, el derrotero de la reforma que impulsa la Secretaría de Educación Pública.

nuño-becas2La apuesta de la SEP se enmarcó en momentos en que la aprobación del Presidente era baja, los partidos políticos andaban en busca de su propio yo, la camarilla mayoritaria del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación recuperaba terreno, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación iba en camino de la insurrección, organizaciones civiles andaban en acción, mientras académicos y periodistas se enfrascaban en debates.

Según las encuestas, en junio, pocos acreditaban el desempeño del presidente Peña Nieto. Las elecciones del día 5, además, revelaron un hartazgo social contra el PRI y un rechazo a la corrupción. Tal vez el Presidente quiso dar un golpe de timón: en el acto de promulgación del sistema anticorrupción pidió perdón por el error de la Casa Blanca.

Quién sabe qué tanto obtendría en términos de popularidad, pero esas leyes son necesarias; presumo que algo logró. El anuncio del modelo educativo tal vez menguó un poco el sambenito que carga.

La reacción de los partidos políticos fue parca; están más atareados con sus luchas internas y entre sí. Hoy el PAN y el PRD reniegan del Pacto por México, piensan que les hizo mal y no vislumbran el cambio de paradigma que acarreó. Para bien y para mal, las reformas estructurales tendrán más consecuencias en el país que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Los actores del sistema educativo fueron más receptivos a la propuesta del nuevo modelo. El Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, por voz de Sylvia Schmelkes del Valle, presidenta de su Junta de Gobierno, le dio la bienvenida. No se diga la alta burocracia, que vistió de gala para recibir la noticia.

El clan hegemónico del SNTE se manifestó a favor, pero puso los derechos de los trabajadores sobre la educación. Tal vez este grupo jugará un papel de primer orden en la puesta en marcha del modelo. La estructura del SNTE le otorga una ventaja estratégica sobre la SEP: tiene agentes en todos los centros de trabajo del sistema. La secretaría ni siquiera tiene línea abierta con todas las autoridades estatales.

El SNTE hará la chamba, como en otros tiempos, pero no será gratis. La gimnasia en disimulo que practicó Juan Díaz de la Torre fructificó en su favor. A lo mejor el SNTE podrá imponer condiciones que sus adversarios de la CNTE miran como menores, aunque también las quieran para ellos.cnte-marcha-df

Contra lo que muchos pensaron, la CNTE no quedó derrotada con el ajuste de tuerca en Oaxaca ni las sanciones contra los maestros que la apoyan. Tras un año de ir en retirada, los lamentables hechos de Nochixtlán le suministraron combustible. Reactivó su movilización, sentó a la Secretaría de Gobernación a negociar para burlarse de ella. Se montó en su exigencia: abrogación total.

La CNTE cambió su estrategia: desató una guerra económica. Sus acciones hormiga resultaron más eficaces para dañar a la población que las grandes manifestaciones. Las pérdidas por los bloqueos de carreteras y líneas de ferrocarril, los secuestros e incendios de medios de transporte causaron más calamidades que los meteoros naturales.

Muchas organizaciones civiles, Mexicanos Primero la más visible, exteriorizaron su beneplácito. Mientras que la academia y los comentaristas estaban en ambos lados de la mesa. Unos a favor, otros en contra. Todavía pululaban las consignas de que la reforma es laboral y administrativa, no de la educación.

La presentación del modelo quizá fue el comienzo de una nueva etapa. No cambia todo el contexto ni le da al gobierno el último grado de legitimidad, pero puso en moción elementos que estaban ausentes, como la pedagogía y el currículo. Es parte de la historia, aunque no está sujeta al libre arbitrio de la SEP.

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