Ser competentes para enseñar

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Perrenaud

Rocío Ventura /  Philippe Perrenoud lanzó el cuestionamiento acerca de la indulgencia que existe ante la incompetencia de los maestros. Resaltó que la falta de competencia de los maestros puede tener consecuencias graves, y apuntaló “el derecho a la incompetencia no es un derecho humano”.

Perrenoud, sociólogo, fue invitado a las instalaciones de SM para dictar una conferencia a un grupo de directores y maestros de escuelas. En México uno de sus libros más reconocidos es Diez nuevas competencias para enseñar, libro editado por Graó y que forma parte de la Biblioteca para la Actualización del Maestro (BAM) de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

“¿A quién rinden cuentas de su trabajo los profesores…?”, preguntó Perrenoud, y sostuvo que son los únicos asalariados que pueden pretender no rendir cuentas, y que además buscan convertir el aula en un espacio privado.

No obstante, “el trabajo de los maestros no se detiene en la frontera del aula, va más allá del tiempo y espacio de una escuela”, es ahí donde entra la necesidad de evaluar para determinar si los maestros están ayudando a los niños a formarse, a construir sus propias competencias para enfrentar la vida; pues el corazón del trabajo docente ya no es dotar de conocimiento a los alumnos para que memoricen datos sin mayor sentido.

La educación por competencias brinda la posibilidad de responder de manera expedita, situación que se exige en el mundo laboral. Ya que “la competencia es el conjunto de esquemas que permiten combinar razonamientos, conocimientos y habilidades de manera segura y rápida, con pocos errores, dudas y angustias”. Es a partir de las competencias, que se pueden generar rutinas eficaces, que son necesarias en el ejercicio de una profesión, donde es posible improvisar, aunque normalmente se requiere responder rápido y bien.

Para Perrenoud las diez competencias que requiere un maestro para enseñar son: 1) organizar y animar situaciones de aprendizaje; 2) manejar los avances de los aprendizajes; 3) diseñar y hacer evolucionar dispositivos de diferenciación; 4) involucrar a los alumnos en su aprendizaje y su trabajo; 5) trabajar en equipo; 6) participar en la gestión de la escuela; 7) informar e involucrar a los padres de familia; 8) utilizar nuevas tecnologías; 9) enfrentarse a los deberes y los dilemas éticos de la profesión; y 10) manejar su propia formación continua.

Perrenoud hizo énfasis en que “el trabajo del docente consiste en diseñar, estructurar, y animar actividades que propicien situaciones didácticas”, que den un significado a aprender a aprender para que se comprenda a fondo la educación.

Instó a los maestros a entender que los alumnos deben recorrer el camino de la humanidad, destruir los saberes intuitivos para poner en su lugar nuevamente un saber adecuado.

Los cuatro riesgos mayores para los alumnos ante la falta de competencias son que:

  1. El maestro no entienda los procesos de aprendizaje y, por ende, no sepa inducirlos ni regularlos.
  2. El maestro no domine ni intelectual ni prácticamente la transposición didáctica de los saberes a enseñar. Y que por tanto no de un tratamiento didáctico a los contenidos que debe enseñar.
  3. El maestro no sepa darles sentido al trabajo y a los conocimientos escolares. Y que por tanto no inocule a sus alumnos con la pasión por aprender.
  4. El maestro no sepa adaptar su acción pedagógica a la diversidad de los alumnos. Y por ende genere desigualdad.

La profesión no es inmutable, es decir, que los docentes no se forman una sola vez para serlo; requieren una constante actualización. Por ello, “deben crearse instituciones de formación continua para el docente, acordes con la educación de cada país.”

En consonancia, Perrenoud instó a la importancia de ser reflexivos, es decir, identificar lo que hacemos bien y lo que no, nuestras obsesiones, nuestros errores. Señaló que la práctica reflexiva requiere lucidez sobre lo que uno podría eficientar. Este trabajo no es natural, pues los sistemas educativos a menudo no producen climas reflexivos.

Después de una larga ronda de preguntas y respuestas, Elisa Bonilla, directora de Fundación SM agradeció a Philippe Perrenoud por haber provocado la reflexión e invitó a los maestros a continuar con la deliberación en el 7° Seminario Internacional de Educación Integral “Educar en un Mundo Cambiante” que se llevará a cabo los días 5 y 6 de marzo de 2014, en la Biblioteca de México.

La Fundación SM tiene más de 35 años dedicada a la educación; se crea en 1977 con el objetivo de dedicar los beneficios de la empresa Ediciones SM a mejorar la calidad de la educación y de que ésta llegue a todos las niñas y los niños, sin importar su condición. Desde sus inicios, la Fundación SM se constituye como instrumento de desarrollo de la educación y la cultura, especialmente entre los sectores más desfavorecidos de la población. Para ello, la Fundación SM establece cuatro ámbitos de actuación, muy relacionados entre sí: La investigación de la realidad educativa; La formación de los educadores; El desarrollo de una literatura de calidad y la motivación hacia la lectura de niños y jóvenes; y El apoyo a instituciones que trabajan con los más vulnerables. La conferencia de Philippe Perrenoud se suma a los esfuerzos que tanto la Fundación como la editorial llevan a cabo para reflexionar sobre la educación en un  mundo cambiante y abre un ciclo de foros de reflexión con especialistas nacionales e internacionales.

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Sobre Educación Futura

Un comentario

  1. Nuevamente el mito del «profesor todo-poderoso». Este discurso trillado hace que el éxito de las políticas y programas educativos dependan, EXCLUSIVAMENTE, de un sólo factor: el maestro en el aula. Se descarga, así, de toda responsabilidad de las estructuras, procesos y toma de decisiones que influyen en mayor medida en los procesos de enseñanza-aprendizaje. Se omite, de entrada, que el aprendizaje y enseñanza es una labor compleja en los tiempos actuales y que depende del compromiso, responsabilidad y participación de TODOS (comunidad escolar, padres de familia, directivos, supervisores, etc.). El discurso que este sociólogo maneja es claro: hay que evaluar y controlar el trabajo de los docentes y flexibilizar sus condiciones de contratación. Eso es todo.

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