Sobre la iniciativa de Ley contra la venta de productos chatarra en Oaxaca, México, por el alto impacto en la salud pública de la infancia, adolescencia y juventud

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Silvia Ruiz Maruri

Los docentes necesitamos debatir sobre todos los temas que tengan que ver con la educación y la salud de la infancia, adolescencia y juventud de México, precisamente porque tenemos un compromiso ético y profesional con nuestros estudiantes y la transformación social. 

El contexto actual nos ha obligado a poner al centro la vida y la salud, porque la pandemia del SARS-CoV-2 (Covid-19) al día hoy, ha provocado  la muerte de al menos 687, 937 personas en el mundo e infectó a más de 18,002,567 según los datos proporcionados por la Universidad John Hopkins (https://coronavirus.jhu.edu/map.html,2020)

Mientras que a escala nacional hay 439, 046 casos confirmados de contagio y 47,746 fallecimientos, cifras alarmantes que dejan al descubierto la endeble condición de salud en la que se encuentra la población del país.

 Es por ello que el Congreso de Oaxaca considera menester legislar para que las industrias alimenticias no sólo etiqueten sus productos, sino que no puedan ser distribuidos o vendidos a menores de edad, porque las enfermedades que provoca la mala alimentación están relacionadas con el alto consumo de bebidas azucaradas, así como alimentos con alto contenido calórico, en sodio, carbohidratos refinados y grasas saturadas. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que la obesidad entre los niños y los adolescentes se ha multiplicado por 10 en los últimos 40 años, pasando de los 11 millones en 1975 a los 124 millones en 2016, y anticipa que para el año 2022 habrá más población infantil y adolescente con obesidad que con desnutrición

En el  contexto actual de pandemia, es urgente que reconfiguremos la forma de vida y alimentación que los mexicanos hemos tenido en los últimos años y que ha causado un alto porcentaje de morbilidad durante la presente pandemia. 

Enfermedades como la diabetes, hipertensión, obesidad, tabaquismo entre otras, vulnera en gran medida a los organismos que se tornan  blanco propicio para el desarrollo de la Covid-19 que hoy tiene al mundo de rodillas y nos obliga a repensar sí el aparente progreso que hemos alcanzado ha sido genuino o ilusorio, ya que ha sido en detrimento de la salud y la vida del planeta y sus habitantes.  

La condición de salud es vital para poder superar la enfermedad en caso de haberse contagiado. Ahora cabe destacar que  la “diabetes no es exclusiva de adultos, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF por sus siglas en inglés), México es el país número uno con obesidad infantil, padecimiento que detona la enfermedad” (UNICEF, 2020)

La crisis sanitaria, civilizatoria, ambiental y educativa que estamos viviendo a escala global y nacional, deja ver la urgente necesidad de poner sobre la mesa el análisis y discusión sobre la alimentación de la comida denominada rápida o chatarra, la cual es distribuida y vendida en las otrora cooperativas escolares. Actualmente establecimiento de consumo escolar, (lenguaje mercadotécnico que se ha impuesto en algunas zonas escolares de la Ciudad de México)  que ha perdido el sentido comunitario para lo que fueron creadas, y sustituirse por un espacio que como su nombre lo enuncia, sea de consumo y se lucre con la necesidad alimenticia de las niñas, niños y adolescentes, en vez de que se propicie la oportunidad de educar a la infancia y adolescencia para que aprendan a comer bien y tengan la posibilidad de nutrirse con alimentos saludables. 

Desgraciadamente las cooperativas escolares o establecimientos de consumo escolar se han convertido en un negocio que está más interesado en vender golosinas que en la salud de las comunidades escolares, además de prestarse a la corrupción.

No es justo que no se respete la vida y salud de la infancia, adolescencia y juventud de México y el mundo. Por ende, ya es hora de que la cruel pedagogía del virus -como lo denomina Boaventura de Sousa Santos- nos deje aprendizajes que nos hagan corregir el rumbo hacia el auto-exterminio humano.

En un comunicado de prensa del día 19 de febrero del presente año, la Organización Mundial de la Salud, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia y Lancet (revista británica médica) dijeron que el mundo no está ofreciendo a la infancia un clima adecuado ni una vida saludable para su futuro, lo que implica que de forma emergente se debe hacer un alto y poner orden al caos que generó la vida moderna con su desenfrenado “progreso”. 

En el informe, A Future for the World’s Children? (¿Qué futuro les espera a los niños del mundo?),  se revela que la salud y el futuro de todos los niños y los adolescentes del mundo se encuentran en peligro inmediato a causa de la degradación ecológica, el cambio climático y las prácticas de comercialización explotadoras que empujan a los niños a consumir comida rápida muy procesada, bebidas azucaradas, alcohol y tabaco. (UNICEF, 2020)

Los docentes debemos tener claro que es muy importante convertirnos en críticos agudos de las industrias alimenticias y de bebidas azucaradas que dañan severamente la salud de nuestra infancia, adolescencia y juventud, ya que además causan adicción y malos hábitos alimenticios,  porque no contienen los nutrientes necesarios que favorecen su desarrollo. A la educación le toca trabajar en la prevención, porque  la epidemia en México está teniendo costos bastante altos, es por ello que la educación no debe dejar de lado todo lo que esté relacionado con  la salud, la calidad de vida, el bienestar social,  el Índice de desarrollo humano, la sustentabilidad, la incidencia presente y las decisiones futuras. 

Es por ello, que se requiere tomar decisiones entre docentes y madres, padres de familia y tutores, para que las cooperativas escolares tengan una postura ética que las convierta en responsables de la salud de la comunidad escolar a la que pertenecen para que les provean alimentos realmente saludables. No es posible continuar con los dobles discursos, dando lecciones en el aula del plato del buen comer y en las cooperativas escolares o establecimientos de consumo escolar, se les esté vendiendo una alimentación radicalmente opuesta a las necesidades nutrimentales de nuestra infancia, adolescencia y juventud. Se han hecho fallidos intentos de regular a la industria alimenticia, entre los que ha estado la exigencia del etiquetado, que entrecomillas pretende que las empresas que fabrican, distribuyen y venden los alimentos chatarra sean socialmente responsables.  Sin embargo, no ha sido suficiente, porque el bombardeo mediático es avasallador e irresponsable. 

“No basta que los alimentos chatarra estén etiquetados, porque muchas personas no saben leer, recordemos, que tenemos 5 millones de analfabetos en México y etnias de pueblos originarias que no hablan español” (M, Zaldivar 2020)  

A escala mundial 781 millones de personas de  15 años en adelante son analfabetas. Además de 250 millones de infantes en el mundo que tienen alguna barrera que les impide adquirir las capacidades básicas lectoras y de cálculo básico. (UNESCO, 2020)

Infantes y adolescentes con diferentes condiciones tanto de discapacidad física como neurodiversidad, suelen ser olvidadas, pero en general, podemos afirmar que la mayoría de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes  son presas fáciles de la publicidad y de los sabores que les causa adicción, para convertirlos en consumidores cautivos desde edades tempranas.

Los alimentos denominados chatarra, así como las industrias refresqueras invierten grandes cantidades de dinero en publicidad que les reditúa el doble o hasta el triple de ganancias, pero lamentablemente a costa de la salud de nuestra infancia, adolescencia y juventud. Efectivamente sabemos que tomar decisiones radicales en torno a la salud y la vida de la población más joven, choca con los intereses económicos de la industria alimenticia, sin embargo, el magisterio responsable ha decidido que la Vida es prioridad y por ello, la pone al centro para establecer un diálogo permanente entre madres, padres, tutores y legisladores para que no sólo lo hagan ley en el estado de Oaxaca sino en  todo el país.

           “Desde la crisis climática hasta la obesidad y las prácticas comerciales nocivas, los niños de todo el mundo tienen que enfrentarse a peligros que eran inimaginables hace pocas generaciones”, dijo Henrietta Fore, Directora Ejecutiva de UNICEF. “Es hora de replantear la salud infantil, de modo que se considere que los niños y su bienestar son una prioridad en los programas de desarrollo de todos los gobiernos por encima de todas las demás consideraciones”. (UNICEF, 2020) 

Realmente no sé qué tanto se debe debatir, algo que debe ser un imperativo categórico por encima de los intereses empresariales y decidir con base en el conocimiento y la ciencia médica que respalda la necesidad de hacer modificaciones drásticas a los hábitos alimenticios de la población en general.

“La pandemia estará entre la población por un periodo largo. Esa es la conclusión principal a la que llegó el Comité de Emergencia de la Organización Mundial de la Salud” (OMS, 2020) 

De ahí que debemos actuar de manera urgente para que sea ley la prohibición de la venta a menores de edad, de todo tipo de alimento chatarra o bebidas con alto contenido calórico, porque  el respeto a la salud y la vida no puede ser negociable. 

“La alta producción de los alimentos y bebidas chatarra, no sólo dañan el cuerpo humano sino el ambiente, porque genera grandes cantidades de  basura”. Así lo declaró la maestra María del Carmen López Vásquez, del Centro de Estudios MAEC, (Maestros en Acción Emancipadora y Comunal) del estado de Oaxaca, en el panel del 01 de agosto de 2020,en donde se debatió la iniciativa de ley para la prohibición de venta, distribución, donación, regalo y suministro de bebidas azucaradas y alimentos envasados con alto contenido calórico, previo a la sesión ordinaria que se discutirá en el Congreso de dicho estado, el próximo 05 de agosto del presente año. En el panel participaron  expertos en el tema y la diputada Magali López, quien enuncio la necesidad de aprobar la citada ley. (MAEC, Centro de Estudios, 2020)

Por otra parte, en el mundo también se ha estado discutiendo el tema, por las alarmantes cifras de consumo de los alimentos chatarra y su impacto en la salud de las personas. Los representantes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) han dado sus declaraciones al respecto.

“[…] los encargados de tomar decisiones a nivel mundial también están fallando con demasiada frecuencia a los niños y a los jóvenes de hoy: no están protegiendo su salud, no están protegiendo sus derechos y no están protegiendo su planeta”, dijo el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la Organización Mundial de la Salud. “Este informe debe servir como un llamado de atención para que los países inviertan en la salud y el desarrollo de los niños, tengan en cuenta sus opiniones, protejan sus derechos y construyan un futuro apropiado para ellos”. 

México no debe demorar en legislar sobre la comida chatarra o basura que es consumida diariamente por una gran parte de la población, entre la que lamentablemente están la infancia, adolescencia y juventud del país. 

Es por ello que deseamos que el Congreso de Oaxaca, que ha tomado la iniciativa en el tópico que aquí ocupa,  se convierta en  modelo y ejemplo para el resto del país, de que es posible legislar a favor de la salud, vida y futuro de nuestra infancia, adolescencia y juventud. Porque de no ser así, continuaremos gastando enormes sumas en salud curativa en vez de trabajar por la prevención y bienestar de la sociedad en su conjunto.

 

Referencias

https://coronavirus.jhu.edu/map.html. (02 de agosto de 2020). Obtenido de https://coronavirus.jhu.edu/map.html

MAEC, Centro de Estudios. (01 de 08 de 2020). Debate de la iniciativa de Ley contra la venta de productos chatarras a niños y niñas en Oaxaca. Obtenido de https://www.youtube.com/watch?v=FE39zToxDy0

UNESCO. (03 de 08 de 2020). https://es.unesco.org/gem-report/la-educaci%C3%B3n-de-mala-calidad-deja-un-legado-de-analfabetismo. Obtenido de https://es.unesco.org/gem-report/la-educaci%C3%B3n-de-mala-calidad-deja-un-legado-de-analfabetismo

UNICEF. (02 de agosto de 2020). https://www.unicef.org/es/comunicados-prensa/mundo-no-esta-ofreciendo-ninos-vida-saludable-ni-clima-adecuado-para-futuro. Obtenido de https://www.unicef.org/es/comunicados-prensa/mundo-no-esta-ofreciendo-ninos-vida-saludable-ni-clima-adecuado-para-futuro

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