¿Y la educación señor presidente?

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Sergio Dávila Espinosa

El pasado 1º de septiembre el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador dirigió un mensaje a la nación con ocasión del segundo informe que está obligado a rendir ante el Congreso de la Unión como está estipulado en el artículo 69 de nuestra constitución. 

Desde 2006 en que el presidente Vicente Fox se vio impedido a ingresar al congreso para leer su mensaje, el ritual político se transformó a un mensaje que tiene como destinatario principal ya no los legisladores, y que es presenciado y aplaudido por invitados especiales. Más o menos lo mismo que cuando un artista graba un disco del formato Primera Fila ante un público a modo, compuesto por los clubes de fans que todo le aplauden y celebran. 

El mensaje normalmente es autocomplaciente y carente de autocrítica, así ha sido en los dos sexenios anteriores y no hay una sola razón para pensar que en el sexenio de la mal llamada 4ª transformación las cosas serían diferentes. Se han callado o minimizado las áreas de oportunidad y magnificado los aciertos. Así era en el recinto legislativo donde los entonces presidentes Miguel De la Madrid, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo y Vicente Fox fueron interpelados, o digámoslo más claro, groseramente interrumpidos a gritos por los legisladores que sin pudor parlamentario alguno, se comportaban como en las gradas de un palenque de feria municipal. 

Dada la importancia que normalmente revisten los mensajes presidenciales por lo que afirman o anuncian, me dispuse, contra mis hábitos de autocuidado de salud mental a escucharlo con atención. Me arme de una libreta y una pluma en la que anotaría, ya no las veces en que el presidente era interrumpido con aplausos, como informaban los diarios sobre los informes de Luis Echeverría o José López Portillo, sino aquellas frases y datos que reflejaran lo que el presidente informara sobre la educación dada la crisis educativa provocada por la pandemia. Acaso la repetición de las cifras triunfalistas que acompañan cada mensaje del secretario Moctezuma, o quizás el anuncio de algún apoyo extraordinario para que los maestros adquieran equipos de cómputo dignos, o descuentos en las tarifas de la luz o internet que utilizan cotidianamente para realizar su trabajo. 

Al término del mensaje, me sorprendieron dos cosas: la duración de éste, poco más de 45 minutos. Es decir, menos que la duración de las mal llamadas conferencias matutinas cotidianas y sin comparación alguna con los informes del antiguo régimen priísta en que se prolongaban por horas secuestrando la televisión en cadena nacional. Abelardo L. Rodríguez leyó el mensaje más largo del que se tiene registro con 7 horas y 35 minutos de duración.  

También me sorprendió que mi cuaderno permaneció en blanco. Incrédulo de que el tema educativo no le hubiera merecido a AMLO ni una sola referencia al programa Aprende en Casa, ni a las previsiones para el regreso al aula, ni a los retos que enfrentamos los maestros, busqué el texto del mensaje y lo escudriñé. La palabra “educación” aparece en cuatro párrafos:

Fuente: elaboración propia a partir del discurso de AMLO en su segundo informe de gobierno con el software  www.nubedepalabras.es/

  • “Antes, a los jóvenes se les daba la espalda, se les discriminaba; ahora tienen garantizado el derecho a la educación y al trabajo; ya no son “ninis”, como despectivamente se les decía…”
  • “Se canceló la mal llamada reforma educativa y ahora caminamos juntos maestras, maestros, madres y padres de familia, estudiantes y autoridades. Se están otorgando 11 millones de becas para alumnas y alumnos pobres en todos los niveles escolares; el gobierno colabora en el mantenimiento de las escuelas y ha quedado claro que la educación no es un privilegio sino un derecho de todo el pueblo”.
  • “[Invertir] en la población, en los mexicanos, en el pueblo; invertir en su alimentación, su salud, su educación y su bienestar en general, es lo mejor que se puede hacer para garantizar la fortaleza del país y su desarrollo presente y futuro”.
  • “Estamos avanzado en el combate a la delincuencia. Hemos establecido una nueva estrategia que empieza por procurar trabajo, educación y bienestar a las personas que están en riesgo de ser reclutadas por los grupos delictivos, especialmente, jóvenes”. 

 

Si como el presidente ha afirmado en más de una ocasión, su pecho no es bodega, aquí podemos encontrar una muestra implícita de la importancia que reviste la educación de las niñas y niños en su corazón.  

Queda claro que el mensaje no es el informe. Éste fue entregado por la tarde del mismo día por la secretaría de gobernación Olga Sánchez Cordero. En el texto de 1296 páginas, la educación se trata en 39 de ellas como un apartado del segundo capítulo dedicado a la Política Social. El segundo informe del gobierno de la 3ª alternancia será analizado por el pleno legislativo en los próximos días. 

 

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