Inicio del Ciclo Escolar 2020 – 2021

Fui testigo casual de una reunión inusual. La bienvenida a los alumnos de primer grado de primaria. En otros tiempos sería un hecho ordinario. Hoy en día, se vuelve especialmente relevante tomando en el confinamiento de la población por los riesgos de la pandemia. Desde el cierre de las escuela se podía ver en la  mesa del comedor la computadora de escritorio, la pantalla, el teclado, dos impresoras, en un lado. En el otro extremo, una laptop y, entre ambos, un altero de papeles y documentos oficiales. Cobró sentido la compra con recursos propios de material de oficina (hojas, libretas, lápices, plumas etcétera), tóner, dispositivos electrónicos (cámara de video, disco duro externo, licencia para un programa de videollamadas). Comprendí, las recurrentes llamadas telefónicas y una interminable cadena de mensajes de texto para cumplir y hacer cumplir las órdenes de las autoridades educativas superiores. Desde la calificación del último periodo de evaluación para la acreditación, promoción y certificación de los alumnos; la realización de las sesiones ordinarias, extraordinarias y la fallida fase intensiva del Consejo Técnico de escuela y zona; la capacitación al colectivo docente; hasta la la campaña en redes sociales para estimular la inscripción de los alumnos, el proceso en sí mismo y la reinscripción. Fue imperceptible la transición entre el fin y el inicio del otro ciclo escolar. Las videoconferencias matutinas, vespertinas, nocturnas con el personal docente y el supervisor, juntos y por separado, obligaron a trabajar a deshoras de la noche, desmañanarse. Incluso dedicarle tiempo durante los fines de semana a tan demandante labor. Lo anterior representa sólo la síntesis de meses de trabajo.