La suspensión de ENLACE: ¿un asunto de fe o de reflexión?

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La discusión sobre haber cancelado temporalmente ENLACE se ha centrado en al menos tres vertientes. La primera tiene relación con la necesidad de mantener la prueba a toda costa para salvaguardar la transparencia y la rendición de cuentas. Esta es la posición defendida, primordialmente, por una coalición de organizaciones civiles pro empresariales (ver #SíEnlace20014 www.mejoratuescuela.org/peticiones/sienlace). La segunda vertiente tiene relación con la posición asumida por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) ante una declaración del secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet en junio pasado sobre el futuro de la prueba. “Está en veremos”, dijo, y “podría eventualmente” desaparecer (nota de Nurit Martínez, El Universal, 10/06/13).

La tercera vertiente habla de las razones técnicas por las cuales se suspendió temporalmente la aplicación de Enlace. Miembros del INEE, académicos y analistas han mostrado, con datos y argumentos, que los resultados de Enlace estaban reflejando muchas otras cosas más que un avance significativo en el logro escolar de los estudiantes. El mal uso de la prueba —impulsado por el gobierno de Felipe Calderón en conjunto con varias organizaciones privadas— generó corrupción. Por eso se decidió suspender por un tiempo la prueba. Se espera una versión mejorada (“segunda generación”) de éstas.

¿Qué falló entonces? ¿Por qué estamos metidos en esta polémica si sólo se trata de la cancelación temporal de una prueba que medía mal las cosas? Hay varias cosas que hay que revisar y comentar. Primero, la política de comunicación social. A mi juicio, se requería un mensaje no anticipado de la SEP y luego uno claro y directo del INEE sobre las razones de suspender la prueba. El comunicado conjunto (no.14, 19/12/13) fue escueto y esto sirvió para abrir la puerta tanto al famoso “sospechosismo” como a una poderosa campaña mediática de la coalición promotora #SíEnlace2014. ¿Sobrevivirán los argumentos razonados ante el poder de los medios? Eso espero. El esfuerzo de comunicación del INEE parece ahora una matatena frente al XboxOne mediático emprendido por Mexicanos Primero, el Instituto Mexicano por la Competitividad (Imco) y sus aliados. El primero tiene los argumentos y los segundos, poseen, aparte de su valioso trabajo como think tanks, una poderosa capacidad de comunicación.

Segundo punto para meditar a partir de esta polémica es la reflexión de los actores políticos a partir de estar inmersos en este apasionante debate. Si se muestran argumentos fundamentados de la otra parte y el contrario mantiene el mismo discurso y la misma actitud, lo que se tiene enfrente ya no es un compromiso razonado por la transparencia y la rendición de cuentas, sino una fe. La reflexión, dice el diccionario, es una consideración de algo para “comprenderlo bien” y significa también “cambio de dirección” cuando algo se interpone, en este caso, argumentos. ¿Habrá entonces una reflexión de los actores representados en las diversas organizaciones pro empresariales pese al dinero gastado en la campaña ¡Qué vergüenza!? Enlace cuesta 200 millones al año, según Eduardo Backhoff, y mide mal el desempeño escolar, ¿no es entonces su cancelación un paso adecuado para no malgastar los recursos públicos? ¿Por qué no lo ve hace el Imco y sigue enviando tuits de que necesitamos una prueba (mala) para “eficientar” el gasto público?

Por último, una tercera consideración que mas bien parece una lección de la nueva institucionalidad creada a partir de la reforma educativa. ¿Quién ejerce la vigilancia y la contraloría social de las acciones que emprende la SEP y del INEE? ¿Son acaso los empresarios, representados en sus organizaciones civiles los únicos actores que están cumpliendo con esa misión? ¿Es la evaluación y la suspensión de Enlace un tema de “derecha”? Esperaría que no pues México es, desde hace mucho, plural; aunque en el actual debate sobre la suspensión de Enlace se advierten algunas ausencias. Por un lado, las “izquierdas” y sus medios periodísticos no han tomado este punto como relevante. ¿Cálculo comercial? Asimismo, algunos rectores de universidades públicas prestigadas ahora hacen mutis cuando en otro momento rechazaban tajadamente ENLACE. ¿Cálculo político? Tampoco el Consejo Mexicano de Investigación Educativa (Comie) —al cual pertenezco—, ha expresado una posición al respecto. ¿Cálculo académico?

Entrar a los diversos debates sobre la educación de pública de México es contribuir a su desarrollo. La pluralidad en nuestro país es una realidad, pero su mera existencia no basta; hay que saber dialogar con inteligencia y valor. Podremos equivocarnos al hablar públicamente; claro, pero callar implica cancelar la reflexión y abrazar en silencio una fe.

Publicado en Campus Milenio.

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