Teresa Galicia
Para Naye, en su cumpleaños
La inserción de las mujeres en el ámbito laboral en estos tiempos, está llena de complejidades especialmente por la incorporación de la mujer en sus diferentes etapas al trabajo remunerado, la extensión de jornadas laborales prolongadas para el sostenimiento de la economía familiar y las nuevas prácticas en el ámbito organizacional, enmarcado en un contexto de globalización y de crecimiento del modelo económico sostenido en los últimos años, ha contribuido a la modificación en la relación desigual entre mujeres y hombres y al equilibrio de la calidad de vida familiar y la vida laboral.
Los procesos reconfigurados de producción y modernización laboral han tenido un gran impacto en la vida familiar, ya que las personas pasan aproximadamente una tercera parte de su tiempo realizando actividades laborales. Según algunas investigaciones, los hallazgos relacionados al conflicto trabajo-familia como el agotamiento, el tipo de demanda laboral o extralaboral pueden convertirse en un factor de riesgo psicosocial para los trabajadores y las organizaciones que adicionalmente, están moduladas por el género. Cuando no existe un equilibrio entre las demandas laborales y familiares, surgen cambios negativos significativos en la interacción entre el trabajo y la familia, llegando a ser mutuamente incompatibles. Cuando mayor sea la participación en uno de estos ámbitos, habrá mayor interferencia en el otro (Greenhaus, 2011).
En ese sentido, la evidencia sugiere que las mujeres responden en mayor medida a las demandas familiares que a las laborales, mientras que los hombres priorizan las demandas laborales (Roncero, 2024). Los hallazgos muestran que cuando la pareja trabaja, aumentan la tensión entre distintos horarios laborales y se observa una distribución asimétrica en la participación en las actividades domésticas y de cuidado, sobrecargando a las mujeres (Page et al, 2021).
Esta situación ha tenido efectos negativos en la salud mental, evidenciando mayores síntomas de miedo, tristeza, desesperanza, sobrecarga, pesimismo e ira en mujeres en comparación con los hombres. En el estudio de Chavez y Castro (2024), se encontró que, aunque por todo el mundo se ha estudiado la relación de las horas trabajadas sobre diferentes aspectos de bienestar de las personas, en México no se sabe a ciencia cierta cuál es la relación de la duración de la jornada laboral y el bienestar. Tratar de incrementar el bienestar, enfocado únicamente en el crecimiento, puede limitar el alcance de las políticas públicas.
Entre los países miembros de la OCDE (2022), se ha documentado que México es el que más horas trabaja al año, aproximadamente 2,400 horas. Como referencia, gran parte de los países europeos y Estados Unidos trabajan en promedio de 1,500 y 1,800 horas. En el estudio de Chavez y Castro, la hipótesis planteada es que se presenta una relación negativa entre el bienestar subjetivo de las personas y trabajar jornadas laborales superiores a las establecidas por ley, comportamiento que puede estar vinculado con la perturbación del balance trabajo-vida, lo que significa que, para las mujeres, la relación negativa entre la jornada laboral y el bienestar será mayor en comparación a los hombres.
El equilibrio entre trabajo-familia variará dependiendo de las características individuales. Las diferencias más pronunciadas del balance trabajo-vida se dan entre hombres y mujeres. En Suecia, España, Reino Unido, Australia, Corea, China, Europa y Alemania, las mujeres se ven más afectadas por jornadas de mayor duración que los hombres. Cuando se ha tomado en cuenta su situación familiar, el efecto negativo es aún mayor para las mujeres que tienen hijos y viven en pareja, indicando que estas diferencias se dan por la imposibilidad de efectuar actividades relacionadas con su hogar. El argumento que justifica estas discrepancias es que ellas siguen manteniendo un rol más importante en el hogar (Milner et al. 2015).
Trabajar de 57 a 75 horas tiene una relación negativa en el bienestar de ambos sexos, la probabilidad de que descienda el nivel de bienestar es mayor en mujeres; probablemente porque en los roles de género a ellas se les atribuyen, aun en este sigo, responsabilidades más allá del trabajo y a los hombres no. Dada la relación entre jornada laboral y bienestar documentada en México parece razonable implementar una política pública vinculada con la reducción de la jornada laboral en los términos que establece la ley, la cual podría incrementar el bienestar general de la población trabajadora, especialmente el de las mujeres, además de alinear el marco jurídico a la tendencia internacional
Referencias
Chávez Rosales, Jorge Heriberto, & Castro-Lugo, David. (2024). Jornada laboral y bienestar subjetivo en México, ¿existe un equilibrio? Economía: Teoria y práctica, (61), 147-173
Greenhaus JH, Allen (2011) TD. Work-family balance: a review and extension of the literature. En: Quick JC, Tetrick LE, editores. Handbook of Occupational Health Psychology. 2nd ed. Washington, DC: American Psychological Association; 2011: 165-83
Milner, A.; Smith, P. y LaMontagne, A. D. (2015), “Working hours and mental health in Australia: evidence from an Australian population-based cohort, 2001-2012”, Occupational and Environmental Medicine, 72 (8), pp. 573-579
Page MJ, McKenzie JE, Bossuyt PM, Boutron I, Hoffmann TC, Mulrow CD, et al. (2021) Declaración PRISMA 2020: una guía actualizada para la publicación de revisiones sistemáticas. Rev Esp Cardiol. ;74(9):790–9.
Roncero, MRC (2024). La conciliación de la vida familiar y profesional en la Unión Europea. Rev. estud. juríd. labor. segur. soc. (8): 73-97
