María Teresa Galicia Cordero
El planeta necesita que todos actuemos,
porque cuidar la naturaleza
no es una moda…es una responsabilidad
Caminando por estos senderos me he encontrado con muchos ríos y sus afluentes que, a diferencia de la mayoría de los ríos en mi país, están cristalinos, no huelen mal y no arrastran residuos de ningún tipo. Recordé las veces que, en familia, íbamos de día de campo al Rio Atoyac por el puente de México, llevábamos comida, corríamos y jugábamos rodeados de agua fría, pura y cristalina. ¿Qué pasa hoy? Este río cruza los estados de Puebla y Tlaxcala y actualmente padece un grave desastre ambiental provocado por más de cuatro décadas de descargas de aguas residuales urbanas y residuos tóxicos industriales provenientes de los sectores textil, químico y automotriz.
Es considerado como una de las zonas de emergencia ambiental más críticas en nuestro país por los riesgos que implican para la salud pública por la exposición constante de residuos químicos y por las consecuencias de su deterioro ya que cuando llueve, los márgenes del río se convierten en zonas de alto riesgo de inundación, agravando la situación de los asentamientos irregulares y la dispersión de contaminantes. Cada sexenio se escuchan como promesas de campaña que se saneará, pero pasan los años y el Atoyac cada vez está peor. El año pasado, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD, publicó el Portafolio de Soluciones basadas en la Naturaleza para la Seguridad Hídrica del complejo de la cuenca Río Alto Atoyac (PNUD 2025) https://www.undp.org/sites/g/files/zskgke326/files/2025-01/e_atoyac.pdfpropuesta realizada a partir de un diagnóstico con elementos biofísicos, socioeconómicos y climáticos, así como del análisis geoespacial de sus servicios ecosistémicos hidrológicos y las zonas prioritarias para conservación, restauración y aprovechamiento sustentable.Se diseñaron y propusieron estrategias con enfoque de soluciones basadas en la Naturaleza para la seguridad hídrica, compuestas —a su vez— por medidas puntuales de gestión territorial ¿Acaso se ha iniciado esta gestión territorial?
Uno de los graves problemas, no solo de la contaminación de los ríos son los RSU, también conocidos como basura, son todos aquellos que han terminado la vida útil para lo que fueron diseñados; con base en la fuente que los genera, son residuos domésticos, de oficina o minoristas —se excluyen aquellos considerados de manejo especial y peligrosos (Karim y Wetterhan, 2020). Los RSU son considerados un problema ambiental complejo, representando un reto colosal tanto para la humanidad como para la administración pública, debido a que el vertimiento indiscriminado en calles, espacios abiertos y tiraderos a cielo abierto agrava la contaminación y facilita la propagación de enfermedades (Liao , Li, 2019).
Nuestro país, con su vasto mosaico geográfico de 1,964,375 km², está enriquecido por la diversa elegancia de sus ecosistemas, que incluyen manglares, estuarios, lagunas costeras y arrecifes coralinos. A pesar de esta prodigiosa herencia natural, la nación se enfrenta a desafíos monumentales. Entre las principales presiones ambientales que sufre México se encuentran la deforestación, los eventos climáticos extremos como las sequías e inundaciones y la degradación de los suelos. Para mitigar estos efectos, es necesario adoptar medidas urgentes, como preservar las áreas naturales, reforestar con especies nativas y respaldar a las comunidades forestales. Además, resulta fundamental legislar sobre aquellas actividades que causan un daño grave y significativo al ambiente, como es el caso del ecocidio.
Actualmente, hay una creciente preocupación por la implementación de prácticas que amenazan la integridad de los ecosistemas y la preservación del medio ambiente, principalmente por grupos de resistencia de la sociedad civil. En redes sociales se han difundido información para detener diversos ecocidios en: Mahahual, Loreto, Saguaro, Playa las Cocinas en Nayarit, Oztuyehualco en Tepotzotlán, Piedras Pintas en Sonora, etc. además de la ejecución de grandes proyectos de infraestructura, como el aeropuerto en la base militar de Santa Lucía, la refinería de Dos Bocas y el controvertido Tren Maya, cuyas iniciativas fueron realizadas sin cumplir adecuadamente con las evaluaciones de impacto ambiental requeridas por la legislación vigente ( Navarro Trujillo y Linsalata, 2020). El ecocidio se entiende como la destrucción masiva, grave y deliberada de ecosistemas, causada por la acción humana, hasta el punto de poner en riesgo la continuidad de la vida humana y no humana. La literatura filosófica y jurídica lo describe como un fenómeno que trasciende el daño ambiental común,pues implica consecuencias globales, afecta a toda la humanidad y exige tratamiento desde el derecho internacional (Neira y Álvarez, 2019).
Los conocedores del tema argumentan que las deficiencias normativas y de políticas públicas, la falta de claridad y rigurosidad en la definición legal del ecocidio ha contribuido a su persistente realización en México. Otro factor significativo es la presencia de corrupción política y administrativa, así como el control ejercido por el crimen organizado, fenómenos que prevalecen en gran parte del territorio nacional. Estos elementos contribuyen a la complejidad y obstaculizan la implementación de leyes ambientales más estrictas y la penalización del ecocidio. La corrupción facilita la explotación ilegal de recursos naturales y la evasión de sanciones ambientales, mientras que el crimen organizado puede interferir directamente en la gobernanza ambiental mediante amenazas y violencia (Gómez, 2024).
Las medidas a implementar a nivel social, sugieren aumentar el conocimiento y la conciencia sobre la educación ambiental e iniciar programas participativos en los centros escolares, debido a las grandes problemáticas que existen en las comunidades y que es necesario visibilizar y enfrentar, si ahora se plantea la vinculación escuela – comunidad ¿Por qué no se toma en cuenta como problemática prioritaria la ambiental, salvo en algunos casos específicos? Recordemos que el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 4 de la Agenda 2030, respalda un enfoque integral en el aprendizaje, promoviendo, a través de la educación ambiental (EA), prácticas que permitan construir una cultura del desarrollo de conocimientos, habilidades y actitudes en estudiantes al interior de las aulas, que coadyuve al logro de los objetivos para el desarrollo sustentable ( Damoah y Omodan, 2023). México requiere que todos actuemos porque cuidar la naturaleza no es una moda…es una responsabilidad.
Referencias
Damoah, B., & Omodan, B. I. (2023). Tracing the footprints of environmental education in teacher education: A review of pre-service teachers’ training in universities. Journal for Educators, Teachers and Trainers, 14(5), 184–196
Gómez-Rodríguez, J.M (2024) El ecocidio en México, Situación actual y desafíos. Vol. (7) No.13, pp. 126 – 144, julio – diciembre. Kairós. UNAM.
Karim, M., y Wetterhan, K. (2020). Environmental education and sustainable development: A critical review of pedagogical approaches. Journal of Environmental Studies, 12(3), 45–60
Liao, C. y Li, H. (2019). Environmental Education, Knowledge, and High School Students’ Intention toward Separation of Solid Waste on Campus. International Journal of Environmental Research and Public Health, 16(9), 1-15
Navarro Trujillo, M. L., y Linsalata, L. (2020). Más allá de la retórica anti-neoliberal: ofensiva extractivista y megaproyectos en tiempos de la Cuarta Transformación. Bajo el Volcán, 1(2), 328-361
Neira, H., Russo, L. I., y Álvarez Subiabre, B. (2019). Ecocidio. Revista de Filosofía, 76, 127–148
PNUD (2025) Portafolio de soluciones https://www.undp.org/sites/g/files/zskgke326/files/2025-01/e_atoyac.pdf

