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Ansiedad y juventud. Una relación que se debe liquidar

por Pluma invitada
5 junio, 2026
en Opinión
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Ansiedad y juventud. Una relación que se debe liquidar
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ROSALÍA NALLELI PÉREZ ESTRADA

Rosalia_na@hotmail.com

Rosalianalleli.perez@uptlax.edu.mx

Ansiedad, angustia, tristeza y soledad son, entre otros, los síntomas que experimentan los jóvenes que pasan muchas horas conectados a un dispositivo, dice Jonathan Haidt en su libro La Generación Ansiosa, y lo dijeron también en la conferencia dictada en la Secretaria de Educación Pública en la Ciudad de México hace algunos meses, misma que fue presidida por el Secretario de Educación Pública, Mario Delgado. En una reunión donde se daban cita no más de doscientos rectores, rectoras, directivos, y secretarios de educación de tres o cuatro estados para hablar de las posibles afectaciones que trae consigo el que los niños y los jóvenes pasen tanto tiempo conectados a un dispositivo móvil.

Mientras el secretario hablaba y expresaba, junto con invitadas especiales, su preocupación surgida por estadísticas reales, y por el futuro de nuestras juventudes, atrás de él se encontraba un José Vasconcelos callado, en piedra, inmóvil, como poniendo atención de todos los adelantos de la ciencia y de cómo ha retrocedido la humanidad ante las tecnologías de la información, cuando una persona se queda sin teléfono en la mano y no sabe qué hacer, porque quizás  ha perdido la forma de comunicarse por medio del diálogo y nunca ha aprendido, a generar tiempo de valor. 

Mientras el foro avanzaba y las disertaciones iluminaban el escenario con información muy relevante productos de investigaciones de diversos eruditos de la ciencia, observaba yo la estatua del ex secretario de educación de inicios del siglo XX, un hombre que en sus inicios buscaba el bien del país por medio de la educación, porque quería tanto ayudar a México y a los mexicanos, que sus intentos fueron fructíferos en una educación integral del siglo XX, pero que ahora, sus preocupaciones ya no serían por los mismos temas. 

Hoy, los estudiantes de cualquier nivel pueden descargar cientos de noticias, folletos o libros de internet, a la vez que pueden jugar a distancia con mucha gente sus video juegos favoritos pero, en su afán de lograrlo, se están perdiendo de la convivencia y del diálogo que pueden entablar con sus similares. 

El sobre uso de la tecnología es una situación que se ha empezado a reflexionar en diversos foros pero que avanza a gran escala no sólo en nuestro país sino a nivel mundial. Y, aunque hay países que ya han adelantado sus reglas de uso, no podemos hacer a un lado el hecho de que la tecnología nos ha ayudado a estar más comunicados con el mundo pero a la vez, nos ha aislado en nuestros propios hogares y los niños y los jóvenes permanecen ocupados en sus cuartos mientras “platica o juegan” con sus pares a distancia.

¿En qué momento decidimos  los padres que era mejor tenerlos  en sus cuartos encerrados, para librarlos de los peligros de la calle y del vecino? Olvidamos dejarlos correr en los patios, persiguiendo una pelota, para que “no rompieran los vidrios o no estropearan las flores o las macetas”, quizás. ¿En qué momento fue que decidimos que era mejor callar a un bebé con una tableta o un celular, escuchando el pollito pio, y logrando que tuviese más de 1700 millones de visitas y más, para  generar con esto, distracción instantánea que con el paso del tiempo se volvió costumbre y quizás después adicción? Y los jóvenes, según reporta el Universal, tan solo en el 2023 pasaron mas de 2000 horas al teléfono.. 

Sobre las empresas creadoras de tecnologías, -dice el autor del libro-, que habían investigado poco o nada sobre cómo afectaban sus productos a la salud mental de los jóvenes o niños, maximizando un vínculo emocional con los productos, con recursos psicológicos para que los usuarios jóvenes no dejen de dar click  mientras su cerebro estaba reconfigurándose ante los estímulos de su entorno. En este libro, se pone de manifiesto que los y las jóvenes de ahora sufren más que antes, al estar expuestos a redes donde se comercializan imágenes; muchas de ellas que no corresponden a la realidad del mismo, donde se pueden aliar con desconocidos a la distancia, ´por lo que los adultos de ahora deberíamos de cuestionarnos ¿qué podremos hacer en el futuro con tanto joven pegado a un celular incapaz de sostener una conversación con más gente durante largo tiempo porque la ansiedad de ver qué pasa en las redes le consume antes de la ansiedad de desarrollar vínculos sociales o comerciales? Cuando podremos comprender porqué ahora los jóvenes se han olvidado de practicar la empatía, y escuchar antes de dar un click o salirse de un grupo indignado porque no fueron capaces de “tolerar” un tema que no era de su agrado?

Todos los padres de familia, los docentes y la sociedad en general deberíamos de leer este libro, y otros más. Primero como curiosidad, pero después para saber cómo podemos avanzar y ayudar a los jóvenes que nos rodean, con bases sólidas que nos permitan rescatar a quienes hemos perdido por un tiempo o por estar también ocupados en las mismas redes.

Por otro lado, las instituciones educativas también tenemos la tarea  de establecer objetivos  tangibles de uso y, sin prohibir, generar estrategias para que el estudiante no sienta que se le corta su libertad de conexión, pero sí ayudarle a generar otras formas de estar con el mundo, sin que deba estar pegado a una pantalla más de 12 horas al día, ni tenga que recurrir a interminables tratamientos psicológicos en su futuro porque ver tanta gente feliz en su pantalla quizás le generó sentimiento de soledad o de abandono y más adelante generó cuadros de ansiedad. En un mundo actual donde, en la parte laboral, los conocimientos han pasado a un segundo momento en la entrevista dejando como principal punto las habilidades blandas. En la actualidad, como es el caso de Tlaxcala, ha establecido buenas practicas de ayuda, como la apertura de más de 30 clínicas de las emociones por parte del gobierno actual y de su titular del SEDIF. 

En lo personal, considero que la tecnología siempre me ha sido de gran ayuda, para hacer envíos de información, logra acuerdos, gestionar ayudas , calmar enojos, conciliar diferencias, mantener comunicación con amistades y familiares a la distancia o generar convenios. Creo, que ahora me siento más conectada con personas de muchas partes del mundo para generar conocimiento, pero, a diferencia de los jóvenes estudiantes , yo tuve mi primer celular a los 28 años. Tuve todo el tiempo del mundo para desarrollar habilidades que ahora los docentes a veces extrañamos en algunos y algunas jóvenes como es la escucha atenta, la sororidad ante ataques misóginos de algunos medios, o  el respeto a las investiduras en la calle. Pero siempre con gusto, puedo dejar el teléfono durante 4 horas sin tocarlo y no me pasa nada, pues a diferencia de muchos jóvenes que veo y que respeto a diario, nací sin teléfono en la mano. 

El problema de tener tanta conexión en la actualidad,  es que también las personas dejamos de estar conectadas con nosotras mismas. Cal Newport en su libro Deep Work confesaba ya en el 2016 que cuando dejaba de conectarse a la red se volvía,  más productivo. En su caso, escribiendo hasta cuatro libros por año y decía que, aquellos con una habilidad oracular para trabajar resultados de valor y burlarse de las máquinas cada vez más complejas, serían completamente exitosos. El secreto es tener de  tres a cuatro horas al día y cinco días a la semana de trabajo ininterrumpido y una concentración dirigida cuidadosamente  pueden dar como resultado grandes  resultados de valor. Newport también mencionaba a Brynjolfsson y a McAfee quienes decían  que nuestras tecnologías ya estában corriendo y tomando la delantera pero que muchas de nuestras habilidades y de nuestras organizaciones se estában rezagando. 

Referencias.

Jonathan Haidt (2025), la Generación Ansiosa. Editorial Paidós

Newport, Cal (2016), Deep Work. Piatkus

https://www.eluniversal.com.mx/nacion/jovenes-mexicanos-pasan-mas-de-2-mil-horas-al-ano-en-el-telefono-ocde-alerta-sobre-su-impacto-en-la-salud-mental
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