
Estamos transitando en la Década del Envejecimiento Saludable en las Américas (2021-2030) que ofrece la oportunidad a los gobiernos, la sociedad civil, los organismos internacionales, los profesionales, las instituciones académicas, los medios de comunicación y el sector privado a realizar acciones coordinadas para mejorar las vidas de las personas mayores, sus familias y las comunidades en las que viven.
Lo anterior es sustancialmente importante, dado que datos de la Organización Mundial de la Salud OMS, especifican que para 2030, una de cada seis personas tendrá sesenta años o más, de ahí la urgencia de sistemas de salud adaptados, inversión en cuidados a largo plazo y lucha contra el edadismo para una población global que envejece rápidamente, especialmente en países de ingresos bajos y medianos, buscando un envejecimiento activo y con capacidad funcional.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) propone cuatro áreas de acción a desarrollar. Cambiar la forma en que las personas piensan, sienten y actúan hacia la edad y el envejecimiento. Asegurar que las comunidades fomenten las capacidades de las personas mayores; Ofrecer atención integrada centrada en la persona y servicios de salud primaria que respondan a las personas mayores; Brindar acceso a la atención a largo plazo para las personas mayores que la necesitan.
Centrada en las dos primeras acciones, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), lleva a cabo el segundo Diplomado sobre Envejecimiento Activo y Saludable (del 29 de agosto al 6 de febrero del 2026), cuya población objetivo son las personas mayores de 60 años.
En este Diplomado, promovido por la Vicerrectoría de Investigación y Estudios de Posgrado, participé como asesora en el Módulo Cuatro. Este módulo está basado en el proceso de envejecimiento considerando entre otros aspectos integrales, el desarrollo de talentos, que permite a las personas adultas mayores tener un autocuidado efectivo, así como identificar los cambios que se dan a partir de los sesenta años y que son propios de la edad.
En modalidad taller, se busca promover la conservación de las capacidades cognitivas y la incorporación de prácticas saludables en el envejecimiento, mediante el desarrollo de un proceso educativo en promoción de la salud, cuestionando y problematizando las formas en que la pluralidad de mundos y experiencias se incorporan al interior de cada individuo -se internalizan- observando su acción sobre una variedad de escenas.
Todo lo anterior valorando sus capacidades cognitivas y la adopción de prácticas saludables como parte de sus talentos para su autocuidado en esta etapa de su vida.
En estas sesiones permearon sus creencias sobre la vejez en las que se involucran construcciones simbólicas que deben ser comprendidas desde sus características descriptivas, prácticas y evaluativas, por lo cual opino que pueden ser analizadas como un objeto de estudio de la vejez a través de las representaciones sociales.
Mis investigaciones en las representaciones sociales se basan en que pueden ser definidas como una visión funcional del mundo, compartida por un determinado grupo social. Son funcionales en tanto el sujeto puede usarlas para entender e interpretar el mundo que lo rodea y dar sentido a sus conductas. Por ello se considera que las mismas tienen una efectiva incidencia en el comportamiento de las personas, en tanto que tienen la capacidad de orientar dichos comportamientos (Márquez- Terraza, 2022).
En la actividad “Recuperando mis Experiencias” a partir de un guion para grabación, los participantes fueron haciendo una introspección para resignificar sus talentos, considerando su capacidad para desarrollar habilidades, capacidades, actitudes y valores que se manifiestan en su vida diaria y que les permiten mantener la independencia, promoviendo el autocuidado para una buena calidad de vida.
Los asistentes coincidieron en destacar que es necesario cambiar la forma se sentir y actuar en relación a la edad y al envejecimiento, así como fomentar sus talentos y los de las personas adultas mayores.
Al realizar un análisis individual y luego grupal para socializar sus talentos y experiencias de autocuidado pasadas, presentes y la visualización hacia el futuro, todos coincidieron en que estas últimas están encaminada a lograr un envejecimiento activo y saludable. En estas experiencias vividas junto con los participantes, constaté que sus conductas de autocuidado y de acción frente a la enfermedad, centraban su accionar en aspectos físicos pero que incluían, además, conductas de autocuidado psicológicas y sociales a través de prácticas de cuidado que incluían las dimensiones física, mental, social, espiritual y emocional.
Sin duda, se requieren muchos más proyectos formativos y de investigación para ir transformando la forma en que todas las personas piensan, sienten y actúan hacia la edad y el envejecimiento, asegurando que se fomenten las capacidades de las personas mayores ofreciéndoles atención integrada centrada en sus necesidades, tomando en cuenta sus saberes, experiencias y concepciones. Esto favorecerá su compromiso con un envejecimiento activo y saludable como los participantes de la primera y segunda generación de este Diplomado lo están haciendo.
Agradezco a la Vicerrectoría de Investigación y Estudios de Posgrado de la BUAP por la invitación para seguir aprendiendo y compartir experiencias.
Referencias
Márquez-Terraza, Ana Victoria. (2022). Representaciones sociales en las personas mayores y su influencia en el autocuidado. Revista Cuidarte, 13 (2), e8
OPS y OMS 2025. Envejecimiento en las Américas.

