El docente, entre la tensión y la incomprensión

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“No apruebo en absoluto que uno trate de engañarse alimentándose de falas imaginaciones. Debido a lo cual, viendo que es cosa más perfecta conocer la verdad, aun cuando resulte en contra nuestra, que ignorarla, confieso que más vale ser menos feliz y tener más conocimiento” (Pierre Bourdieu).

maestra-alumnoLa idea con la decidí iniciar estas líneas que, pretendo, inviten a la reflexión; la retomé del libro “Aprendices de maestros, la construcción de sí”, cuyos autores, María de la Luz Jiménez Lozano y Felipe de Jesús Perales Mejía, publicaron hace unos años con la intención de abordar un tema que me parece harto pertinente retomar en estos momentos en los que el escenario educativo se encuentra en un serio conflicto del que, parece ser, poco a poco va encontrando una salida en el terreno político. Y es que mire usted, si bien es cierto que la docencia como tal está permeada por distintas dimensiones que la hacen compleja y poco comprensible para quienes no se encuentran en ella, también es cierto que quienes tenemos la fortuna de conocer un poco sobre el medio educativo, los maestros, tenemos cierta claridad en cuanto a las fortalezas y debilidades existentes en el ejercicio de nuestra labor cotidiana.

Nadie, absolutamente nadie que osé llamarse maestro, puede ignorar y desconocer los grandes problemas que enfrenta la educación en México. Vaya, tal vez estoy exagerando un poco y visualizo una “problemática” a partir de mis referentes contextuales; sin embargo, el diario trajín que vive o vivimos a diario los docentes en un aula de preescolar, primaria, secundaria, bachillerato o normal, me otorgan la razón en ello.

¿Cuántos no hemos padecido en el salón de clases los problemas económicos por los que atraviesa buena parte de la sociedad mexicana?, ¿cuántos no hemos escuchado expresar a un alumno que sus padres perdieron el empleo o que no les alcanza para comprar algunos de los útiles que son indispensables para su aprendizaje?, ¿cuántos no hemos conocido de algún estudiante que fue asaltado cuando se dirigía a su escuela?, ¿cuántos no hemos visto que se duerme algún chico en el aula porque tuvo que trabajar en la noche dado que tiene que ayudar en con economía de la casa?, ¿cuántos no hemos dialogado sobre los graves problemas familiares que padecen los niños que acuden a nuestras instituciones a formarse?

Y, si esto no fuera suficiente, ¿cuántos docentes no se sienten estrangulados por las interminables “tareas” administrativas que el director, supervisor, jefe de zona o sector, y una larga lista de etcéteras más, se suman a esa tensión que a diario se genera en su labor? Hasta hace unos años, el maestro tenía una tarea en específico que, por más compleja que ésta pudiera parecer, le significaba satisfacción y gratitud: la enseñanza. Ciertamente las cosas han cambiado y, como parece obvio, la labor se ha transformado; sin embargo, las exigencias de una institución que fue pensada por Vasconcelos para cumplir con ciertos propósitos, aunado a la demanda social creciente en y para la formación de los estudiantes, han propiciado esa asfixia que hoy prevalece en el magisterio.MAESTROS DE MAESTROS.DOS

La disyuntiva es grande. El maestro se encuentra en medio de los problemas nacionales y las exigencias locales y, para redondear el asunto, tiene que generar aprendizajes en sus alumnos conforme a una curricula que la ha sido impuesta, además de atender, los parámetros de una evaluación que por más que se diga lo contrario, fue, es y será punitiva en tanto el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) no goce de autonomía.

Que cosas tiene la vida; el docente que debe conocer al dedillo cada una de las materias que enseña, dominando desde luego las disciplinas; actualmente es prisionero de la burocracia aberrante que impera en el Sistema Educativo Mexicano (SEM). De la manifestación de ideas y formas de expresión en cuanto a la aceptación y/o rechazo de lo que se ha conocido como “Reforma Educativa”, mejor ni hablamos, ese es un tema que para el Secretario Nuño no es trascendental, no importa, su razón, es la que cuenta y punto. ¿Para qué pedir que los alumnos sean críticos, reflexivos y analíticos si el maestro, su maestro, no puede serlo?

Ahí tenemos los “foros” de consulta del nuevo Modelo Educativo. Una falacia que pretende legitimar lo establecido por los “genios” que construyeron dicho modelo. Si esto no fuera cierto, por qué no revisar las convocatorias estatales que pretenden obtener “propuestas” de los miles de maestros de México. Tres minutos para exponer ideas que lleven a fortalecer el documento, simple y llanamente, es una tomada de pelo.

Conocer no es pecado, al menos así lo entiendo; pero en estos días, tal parece que leer un poco más de la cuenta, criticar un modelo que no modela, manifestar ciertas ideas – con argumentos – contrarias a lo que piensa el Secretario, expresar lo que haya que expresar, importa un bledo.

Es claro que alguien trata engañarnos con falsas imaginaciones pero, en mi caso, prefiero ser menos feliz, y buscar la verdad estudiando lo que haya que estudiar, que quedarme cruzado de brazos esperando a que alguien se le ocurra descubrir el hilo negro, me refiero, a quien despacha en la calle de República de Argentina en la Ciudad de México.

De por ahí:

El lunes pasado Aurelio Nuño se presentó en programa de televisión cuyo conductor Arath de la Torre, le invitó unos taquitos al pastor para que acompañaran la charla. Si ésta no es una forma de posicionar su imagen con miras al 2018, entonces no sé qué cosa puede ser. Ojalá, que así como tiene el tiempo de visitar estos programas, acuda a las escuelas de las zonas rurales e indígenas, a conocer de viva voz los problemas que enfrentan y cómo lo están solucionando los maestros. Salir en la televisión está bien y debe ser bonito, atender los problemas, es enfrentar una realidad que, lamentablemente, no se difunden a través de un aparato televisivo.

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Sobre Abelardo Carro Nava

Un comentario

  1. HECTOR M. ARMENDARIZ

    SALARIOS MINIMOS, MAESTROS Y CANASTA BÁSICA
    Para variar.-
    “…en conferencia de prensa Luis Videgaray Caso, ExSecretario de Hacienda y Crédito Público, sostuvo que el salario mínimo es suficiente para cubrir los gastos de los mexicanos…”
    “Los maestros mexicanos son los mejor pagados en el mundo”: SEP
    Expresiones desmedidas como éstas, indican cómo piensan nuestros políticos multimillonarios y corruptos, pero les dejaré algunos datos y cifras para reflexionar y correr el velo de la apatía y enajenación en las que hemos caído.
    En 1970 un Maestro de Primaria Normalista Titulado ganaba en promedio: $ 6,550 pesos al mes, algo así como 6.8 salarios mínimos de $960 pesos mensuales de aquella época. Con ese sueldo se podían comprar los profes 41 CBA (Canasta Básica Alimentaria).Y en el caso de los trabajadores asalariados con un sueldo mínimo en los 70…y ”Aunque Usted No lo Crea” se podían comprar con su salario mínimo mensual: 6 CBA, así es, un trabajador con su salario podía alimentar perfectamente a toda su familia.
    Para apuntalar lo anterior, en los 70,s dicha CBA tenía un costo de: $ 160 pesos mensuales por persona, así que el salario más bajo alcanzaba de manera suficiente y holgada para alimentarse adecuadamente.
    En el presente, el Salario Mínimo Diario del 2016 es de $ 73.04 pesos. Quedando un total de $ 2,190 al mes. En este año 2016 el Salario Base (07) maestro normalista titulado es en promedio: $ 8,000 mensuales, varía un poco por regiones y fronteras. Este sueldo es equivalente a sólo 3.6 salarios mínimos, por lo que actualmente sólo se pueden comprar 5.8 CBA, de $ 1,360 pesos por persona al mes (fuente: CONEVAL). Es decir actualmente un trabajador sólo se puede comprar con su salario mínimo de 1 mes apenas 1.6 CBA.
    En resumen, nos repiten y mienten al declarar que un trabajador y un maestro de primaria ganan aproximadamente lo mismo que en 1970, pueden parecer cifras cercanas y caer en la trampa de que es cierto; sólo que hay que ver que el poder adquisitivo de los 70,s era casi 7 veces superior al que tenemos en la actualidad, tal y como lo muestran las cifras. Un obrero que percibía el mínimo hace 45 años, podía comprar 6 CBA y un maestro tenía la capacidad de comprar con su salario mensual 41 CBA de estas mismas canastas. Hoy apenas les alcanza para comprar 1.6 CBA a la mayoría de los trabajadores y 5.8 CBA a los maestros. Échenle cuentas para ver hasta dónde hemos caído en nuestra calidad de vida.
    Si consideramos que el gasto familiar mínimo para no vivir en condiciones de pobreza (sólo en los límites) es de $8,358 (en la zona urbana, Canasta Básica de Bienes y Servicios-SEDESOL/2016). O sea que para alimentos, bienes y servicios, hay que ingresar cuando menos 4 salarios mínimos en la mayoría de los hogares mexicanos, donde todos trabajan para medio vivir y no morir de hambre. Estos son los resultados de la Globalización del Mercado, de las Reformas Estructurales que regalaron el patrimonio de los mexicanos y que obedecen a un Sistema Económico Neoliberal deshumanizado donde todos somos objetos y no sujetos.

    ATTE: Profr. Héctor M. Armendáriz.

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