María Teresa Galicia Cordero
Pareciera que no hay interés del secretario de Educación Mario Delgado ni de las autoridades estatales para atender la gravedad de lo que está sucediendo en las escuelas de México relacionadas con la violencia, consecuencia de lo que sucede hoy en día en la sociedad, las familias y en los diversos contextos en los que están ubicados los centros educativos, si bien esta problemática no tiene comparativo en cuanto al número de víctimas reportadas desde el 2018 en Estados Unidos donde el medio especializado Education Week reporta 147 personas asesinadas en tiroteos escolares mientras que, en ese mismo periodo, en México hay seis víctimas mortales ¿entonces, estamos esperando que esto se magnifique? Datos abiertos de lesiones, publicados por la Dirección General de Información en Salud (DGIS) de la Secretaría de Salud (SSA) recopilan el registro de víctimas que llegaron a un servicio médico. Entre 2010 y marzo de 2026, la base de datos registra 197 lesiones causadas por proyectil de arma de fuego ocurridas dentro de escuelas. En esta base de datos no están incluidos los incidentes donde el arma fue introducida pero no accionada, ni los casos que no recibieron atención médica formal.
En este año, en México suman cuatro víctimas mortales, cifra que supera el registro anual de cualquier año previo, en algunos publicado previamente mediante amenazas en redes sociales. El 24 de marzo de 2026 en México, un adolescente de 15 años publicó un mensaje en sus redes sociales: “Hoy es el día”. Salió de su casa en el municipio de Lázaro Cárdenas, Michoacán y se dirigió a su escuela. Entró cargando el estuche de una guitarra, en donde escondía un rifle, y abrió fuego contra dos maestras, que murieron en el lugar. Este fue uno de los 35 tiroteos escolares registrados en nuestro país desde el año 2000, según la recopilación hecha por Víctor Manuel Sánchez Valdés, especialista en seguridad pública e investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila, otro de los hechos preocupantes fue también en Michoacán, dondecuatro personas fueron asesinadas en dos incidentes y una balacera en un plantel de Bachilleres en Acapulco, Guerrero.
Este investigador ha hecho una recopilación hemerográfica de los casos reportados en los últimos 25 años con menores de edad involucrados. Sus datos muestran que los incidentes han aumentado a partir del año 2022 y hasta 2025 donde sus registros muestran 30 hechos en los que un arma fue introducida a un plantel educativo en México. Entre enero y marzo de 2026 el reporte es de 17 hechos, por lo que Sánchez Valdés advierte que, de continuar esta tendencia, el año actual podría convertirse en el de mayor registro de incidentes con armas de fuego en escuelas mexicanas ya que en lo que va del 2026, ya hay cuatro víctimas mortales, cifra que supera el registro anual de cualquier año previo. Lo peligroso, dice Tania Ramírez, directora de la Red por los Derechos de la Infancia México (REDIM), es que espacios cómo la “machósfera”, se está cultivando una cultura de odio (…) que después encuentran su oportunidad para materializarse en violencia y en violencia armada”. Ramírez dice que, además de condenar los asesinatos de las víctimas, es necesario preguntarse qué tipo de herida (psicológica) hay en un adolescente que llega a cometer un acto así. El término machósfera, según la ONU, es una arista creciente del mundo digital integrada por una red indefinida de comunidades que dicen atender los problemas que aquejan a los hombres, pero a menudo promueve consejos y actitudes nocivas y que no solo normaliza la violencia contra las mujeres y niñas, sino que además está asociada a la radicalización y a ideologías extremistas.
El 24 de abril de este año, las autoridades reportaron que atendieron mensajes de falsas amenazas de tiroteo escolar en los últimos días en instituciones educativas en varios estados del país, que diversos medios de prensa asociaron a un reto viral. Dichas amenazas se presentaron a través de “pintas” o mensajes escritos en las paredes de los propios planteles educativos, que al parecer están relacionadas con el reto de redes sociales denominado “Tiroteo Mañana”. Esta situación desató las alertas y provocó que se realizaran operativos en las escuelas de búsqueda de armas por agentes de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) y Unidades de Despliegue Estratégico con el apoyo de caninos. Casi en su totalidad se trató de alertas falsas, por lo que las autoridades han pedido a la ciudadanía seguir los canales de comunicación oficial y establecer la cultura del respeto.
Ante ello, la indicación que dieron las autoridades de la SEP fue que la comunidad educativa siguiera los protocolos establecidos. Se entiende que no es atribución del sector educativo frenar la violencia criminal, pero es necesario tomar en cuenta que, a pesar de los esfuerzos realizados hasta ahora, los datos disponibles muestran que los episodios de violencia física, psicológica y sexual en escuelas y universidades continúan siendo alarmantes. Resulta necesario profundizar y que las autoridades educativas estén debidamente informadas y plenamente conscientes, de que hay que abordar esta problemática desde un enfoque interdisciplinario e integral, analizando sus múltiples causas y consecuencias. En particular, es necesario interpretar cómo se ha abordado este tema desde la perspectiva académica y científica, para identificar tendencias, vacíos de conocimiento y oportunidades de colaboración.
Antes del reto viral relacionado con la amenaza del tiroteo, se presentó la estrategia nacional ABC de las emociones, programa que- dijo el secretario-: surge como respuesta institucional ante las crecientes índices de malestar psicológico detectados en adolescentes. En el se implementa la hora dinámica, un espacio semanal obligatorio que rompe con la estructura tradicional del aula a partir de una guía que contiene: herramientas para el autoconocimiento y manejo de estrés; estrategias de contención y mediación en el aula y pautas para la crianza positiva y detección de señales de alerta en el hogar. Como apoyo al programa se anunció la creación de 300 brigadas especializadas que recorrerán los planteles del país para realizar asambleas con padres de familia y canalizar a servicios de salud.
Si bien la estrategia podría ser valiosa, cabe preguntarse si su implementación permitirá prevenir el origen del problema creciente de la violencia, especialmente cuando sabemos, que todo lo implementado por las autoridades educativas se convierte en un espacio de burocratización, entrega de evidencias y una carga más de tipo administrativa para los docentes. Las etapas de la niñez y la adolescencia, son clave en el desarrollo de los niños, niñas y adolescentes NNA en su vida como adultos. En México, hay amplia evidencia de que quienes crecen en contextos disfuncionales, violentos y desfavorecidos, los que experimentan agresiones sistemáticas en la escuela, los que viven en hogares nocivos donde atestiguan y soportan violencia, tienen mayor riesgo durante la adolescencia y la vida adulta de padecer condiciones negativas. Estas, por mencionar algunas, incluyen el involucramiento en actividades criminales, desempeño escolar disminuido, comportamientos suicidas, abuso de sustancias, problemas de salud físicos o mentales, intención de migración y revictimización durante la vida adulta (Frías, & Finkelhor, 2017)
El conocimiento sobre la victimización de NNA en México es irrisorio, comparado con el que se tiene de la que padecen las personas adultas y algunos grupos socialmente considerados subalternos, como las mujeres (Frías, 2017). La falta de interés gubernamental y académico en este conjunto es concomitante con la falta de instrumentos comprehensivos para medir su victimización. Las encuestas que permiten aproximarse a las experiencias de violencia y victimización de NNA tienen, al menos, cuatro limitaciones: 1) la victimización de las/los más pequeños no se mide; 2) las formas de victimización están restringidas a pocas expresiones y en determinadas circunstancias (p. ej. violencia física en el caso de que se porten mal los hijos/as); 3) en algunas fuentes, la victimización es medida solo si la violencia generó algún tipo de problema de salud; y 4) algunas encuestas tienden a centrarse en determinados tipos de victimización (p. ej. sexual o indirecta) o en ciertos contextos de relación (familiar, de noviazgo y escolar) (Frías, 2022).
Por otra parte, los estudios de Zeladita-Huaman et al. (2020), Cedeño Sandoya y Ibarra Mustelier (2022) y Terán-Tejada et al. (2023) destacan la importancia de enfrentar este problema mediante un enfoque integral, que aborde factores de riesgo psicosociales, refuerce mecanismos de protección en las escuelas y aproveche nuevas tecnologías para la detección oportuna de casos. La investigación sobre violencia en instituciones educativas se ha enfocado principalmente en temas como el acoso escolar, los tiroteos en escuelas y la victimización de estudiantes (Akiba et al. ,2002), la mayoría de los estudios son análisis teóricos, revisiones sistemáticas o propuestas de intervención para prevenir y lidiar con la violencia. Varios trabajos examinan aspectos interculturales o comparan la situación en diferentes países. En general se aprecia un interés sostenido en profundizar esta problemática. Es preciso señalar que se sitúan elementos clave como la violencia escolar y el contexto cultural en la categoría de “temas motores”, lo que indica que son áreas de investigación destacadas y consolidadas en el campo del comportamiento humano y la sociología (Ballena et al 2022). Es un campo de investigación emergente y en expansión, que ha puesto atención sobre aspectos nodales como tipologías de violencia, estrategias de prevención e intervención, así como el rol de factores socioculturales.
Es un hecho que la violencia escolar es un fenómeno creciente dentro del ambiente educativo con implicaciones en el bienestar de estudiantes y profesores que se manifiesta en diversas formas, desde agresiones verbales y exclusión social hasta acoso físico y sexual (Murphy & Van Brunt, 2023). Esta problemática tiene graves consecuencias sobre el desarrollo socioemocional, el rendimiento académico y la salud mental de niños y adolescentes por lo que considero que asignar una hora a la semana en las escuelas, sin apoyo de especialistas, sin formación docente y sin acompañamiento permanente solo se vuelve, una vez más, un discurso sin objetivos claros que deja a las y los maestros y directores solos para enfrentar como puedan esta compleja y creciente situación.
Al mismo tiempo, habría que preguntarse si la escuela puede arreglar todo lo que la sociedad, muchas familias y las redes sociales se encargan de minimizar, el aula se ha convertido poco a poco en un escenario de gestión de crisis emocional ante la ausencia de límites, de afecto y de comunicación en el hogar, de pronto pareciera que el docente es un náufrago en un sistema educativo al que parece solo les importan las evaluaciones, las planeaciones, los concursos y las entregas de evidencias y que además, les indica que atiendan la contención de conductas desbordadas de los NNA hasta convertirse en un psicólogo de emergencia. ¿Por qué no se permiten pensar los decisores de la política pública, las autoridades y las familias que no podemos seguir igual, que debemos analizar profundamente lo que está sucediendo hoy en nuestras escuelas y actuar en consecuencia? Gestionar crisis emocionales y la violencia sin formación, pone en riesgo tanto a los NNA como a los mismos docentes.
Referencias
Akiba, M., LeTendre, G. K., Baker, D. P., & Goesling, B. (2002). Student victimization: National and school system effects on school violence in 37 nations. American Educational Research Journal, 39(4), 829-853
Ballena Alcántara, Irene Marely, Collantes Palomino, Hugo Yvan, Carrasco Huaman, Dilser Ivan, & Bocanegra Ancajima, Alonso Abedh. (2025). Violencia escolar en instituciones educativas: Una revisión bibliométrica. Prohominum. Revista de Ciencias Sociales y Humanas, 7(4), 104-117. Epub 01 de diciembre de 2025.https://doi.org/10.47606/acven/ph0386
Cedeño Sandoya, W. A., e Ibarra Mustelier, L. M. (2022). Psychosocial factors associated with violent relationships in the ecuadorian educational context. Universidad y Sociedad, 14(2), 192-200
Frías, Sonia M. (2024). Violencia y victimización de niños/as y adolescentes: aspectos éticos y metodológicos. Estudios sociológicos, 42, e2484. Epub 09 de septiembre de 2024.https://doi.org/10.24201/es.2024v42.e2484
Frías, Sonia M. (2022). La victimización de niños/as y adolescentes en México. Conocimiento actual y retos futuros. Revista sobre la Infancia y Ado lescencia, 22, 1-20.
Frías, Sonia M. (2017). 25 años de investigación cualitativa y cuantitativa sobre violencia hacia las mujeres en México. Realidad, Datos y Espacio. Revista Internacional de Estadística y Geografía, 8(2), 4-51.
Murphy, A. L., & Van Brunt, B. (2023). Preventing Violence Through Coordinated Responses to Classroom Disruption. In School Violence and Primary Prevention. Second Edition. (pp. 409–429). Springer International Publishing
Terán-Tejada, E., Rodríguez, M. M., Pérez-Aguilar, D. A., Pérez-Aguilar, J. M., y Pérez Aguilar, A. P. (2023). Influence of an information system in the control of incidents of school bullying. In Proceedings of the LACCEI international Multi-conference for Engineering, Education and Technology. (Vols. 2023-July). Latin American and Caribbean Consortium of Engineering Institutions.
Zeladita-Huaman, J. A., Montes-Iturrizaga, I., Moran-Paredes, G. I., Zegarra-Chapoñan, R., Cuba-Sancho, J. M., y Aparco, J. P. (2020). Factors associated with attitudes towards violence in schoolchildren from marginal urban areas of metropolitan Lima, 2019. Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Pública, 37(4), 627-635.

