Dra. Herzel Nashiely García Márquez
Facultad de Educación y Humanidades / Centro Anáhuac de Humanismo Mexicano
Universidad Anáhuac México
Hay decisiones educativas que parecen administrativas, pero nunca son tan simples como parecen desde el escritorio. Mover una fecha en el calendario escolar puede leerse como un ajuste logístico, una respuesta al calor o una medida vinculada con un evento internacional. Pero cuando se mira desde las escuelas rurales, las telesecundarias, las aulas multigrado, las familias que no pueden pagar regularización y los estudiantes que todavía no recuperan aprendizajes básicos después de la pandemia, la pregunta cambia: ¿a quién le cuesta más perder días de escuela?
La Secretaría de Educación Pública informó que el ciclo escolar 2025-2026 concluiría el 5 de junio, que el cierre administrativo sería el 12 de junio, que del 17 al 28 de agosto se realizarían dos semanas oficiales de fortalecimiento de aprendizajes y que el ciclo 2026-2027 iniciaría el 31 de agosto; la medida fue justificada por altas temperaturas y por el Mundial de Futbol (SEP, 2026). Más allá de una fecha definitiva, la preocupación radica en la capacidad del sistema para proteger el derecho a aprender cuando cambian las condiciones externas. Eso supone que lo aprendimos en pandemia.
PISA 2022 mostró que solo 34% de los estudiantes mexicanos de 15 años alcanzó al menos el Nivel 2 en matemáticas, frente a 69% en promedio de la OCDE; en lectura, 53%, frente a 74%; y en ciencias, 49%, frente a 76%. Ese Nivel 2 no es excelencia: es un umbral básico para resolver problemas cotidianos, localizar información y comprender textos de complejidad moderada (OECD, 2023). Cuando dos de cada tres estudiantes no alcanzan ese piso en matemáticas, perder tiempo escolar no puede considerarse un asunto menor.
Es cierto que en la pandemia no se inventó esta crisis pero sí se evidenció. Durante el cierre escolar, muchas familias descubrieron que la escuela no solo enseña contenidos: organiza rutinas, acompaña, detecta dificultades, sostiene hábitos y cuida. La ECOVID-ED reportó que 58.3% de las viviendas con población escolar consideró que en las clases a distancia “no se aprende o se aprende menos que de manera presencial”; 27.1% señaló falta de seguimiento al aprendizaje, y 23.9% reconoció falta de capacidad técnica o habilidad pedagógica de madres, padres o tutores para transmitir conocimientos (INEGI, 2021). La crisis se volvió cotidiana: “mi hijo lee, pero no comprende”, “ya no entiende matemáticas”, “se distrae mucho”, “perdió el ritmo”, “dejó la escuela”.
Pero México no duele parejo. En 2024, el rezago educativo rural fue de 32.2%, más del doble que el urbano, de 14.8%; Chiapas, Oaxaca y Guerrero encabezaron las entidades con mayor rezago educativo, mientras Estado de México, Veracruz y Chiapas concentraron más de 1.9 millones de personas con esta carencia cada uno (INEGI, 2025). Esto significa que una misma decisión de calendario puede ser apenas una incomodidad para unos, pero una pérdida grave para quienes dependen casi totalmente de la escuela como espacio de aprendizaje, cuidado, acompañamiento y horizonte.
En la realidad familiar, esto se tradujo en madres, padres, abuelas, hermanos mayores o cuidadores intentando explicar contenidos que ellos mismos no siempre dominaban; en hogares donde un solo celular debía repartirse entre varios hijos; en tareas enviadas por WhatsApp; en niños que dependían de que alguien pudiera imprimir, fotografiar, reenviar o subir evidencias; y en familias que tuvieron que hacer gastos adicionales para sostener la educación. INEGI documentó que 28.6% de las viviendas con población escolar hizo gasto adicional para comprar teléfonos inteligentes, 26.4% para contratar internet fijo y 20.9% para adquirir mobiliario o adecuar un espacio de estudio. La realidad familiar en la actualidad, es mucho más compleja que en el siglo pasado y las decisiones deben contextualizarse para ser efectivas.
Sinaloa, ayuda a mirar el problema con mayor precisión; no es el estado con mayor rezago educativo del país, y justamente por eso revela una vulnerabilidad menos obvia: podemos tener indicadores relativamente favorables de acceso y, al mismo tiempo, enfrentar una crisis seria de aprendizajes básicos. En Sinaloa, los niños y adolescentes pueden estar inscritos; el problema es qué tanto están aprendiendo y qué tan frágiles son sus trayectorias cuando se interrumpe el tiempo escolar, ya sea por condiciones de violencia o decisiones sin propuestas basadas en evidencia.
La evaluación diagnóstica pospandemia en Sinaloa identificó los mayores rezagos en cuarto y quinto de primaria en lectura, generaciones que iniciaron su trayectoria educativa durante la pandemia; en secundaria, ningún grado ni servicio superó el 60% de aciertos en el promedio estatal, y el rezago en matemáticas se profundizó conforme avanzaba la trayectoria educativa (Mexicanos Primero Sinaloa, 2023). Este dato preocupa porque tercero de secundaria es puerta de entrada a la media superior y si lega ahí co debilidades severas en habilidades básicas, sin duda enfrentará una trayectoria futura más frágil.
Mexicanos Primero Sinaloa (2025) ha insistido en que, sin un diagnóstico claro, oportuno y pertinente, no es posible saber si se avanza o se retrocede en el aprendizaje ni establecer medidas eficaces para reducir desigualdades. Esa advertencia vale para todo el país: una política de fortalecimiento no puede ser una promesa general; debe partir de evidencia, focalizar grados y escuelas, y atender lectura, escritura y matemáticas con estrategias verificables. De igual manera, el proceso de enseñanza-aprendizaje no se improvisa, los vínculos no se retoman como se abre nuevamente un cuaderno. Todo lo humano valora el tiempo y verdadera atención.
Según se cuenta, había un político instalado en una importante oratoria cuando fue abandonado por su público casi al terminar el discurso por robar su atención un furtivo globo de papel de china. De ahí el popular adjetivo de “pueblo globero” que evidencia lo fácil que es perder el foco de lo importante por irnos atrás de lo atractivo. Sabemos cuál es el globo en esta ocasión y no solo es lo deportivo; lo que esperamos que quienes toman decisiones siempre reconozcan lo verdaderamente importante, por ejemplo, que ese tiempo comunicado aunque preocupante, también significa un respiro y un suspiro para muchos docentes rebasados.
Si para muchas maestras y maestros el tiempo anunciado se sintió como alivio, estamos frente a un rinoceronte gris: una amenaza visible, acumulada y de alto impacto que hemos aprendido a normalizar. Wucker (2016) llama “rinocerontes grises” a riesgos obvios, probables y peligrosos que, aun así, suelen ignorarse; Taleb (2007) llamó “cisnes negros” a eventos raros, de alto impacto y difíciles de anticipar. Otra pandemia podría sentirse como cisne negro para muchas escuelas; el cambio climático, en cambio, ya es un rinoceronte gris: el IPCC (2023) advierte que sus impactos y riesgos son extendidos y crecientes. No podemos seguir reaccionando como si cada crisis fuera la primera.
Por eso, México no puede darse el lujo de acumular carencias en tantos rubros de la calidad educativa. Duelen los aprendizajes no consolidados. Duelen las brechas entre lo rural y lo urbano. Duelen las escuelas sin condiciones suficientes. Duelen los debates sobre libros de texto cuando se defienden o se atacan más desde la ideología que desde la evidencia pedagógica, didáctica y científica. Y duele el desgaste docente: el maestro enseña, pero también cuida, contiene, diagnostica, adapta, reporta, gestiona, escucha y sustituye carencias institucionales; además, es padre, madre, hijo, cuidador o persona con necesidades y límites. La calidad educativa no puede sostenerse sobre la romantización del sacrificio docente. Es necesario una voz de toma de decisiones verdaderamente responsable para atender la evidencia desde procesos metódicos; comunicar es un acto de responsabilidad y es importante también especificar cómo se atenderá el fortalecimiento después del último silbatazo, es necesario saber para planificar: ¿fortalecimiento para quién, con qué diagnóstico, con qué docentes, con qué materiales, con qué metas medibles y con qué seguimiento?.
Tristemente parece que la pandemia no nos enseñó que la igualdad no consiste en aplicar la misma decisión a todos, sino en reconocer que no todos parten ni están en el mismo lugar. Tampoco parece que hayamos aprendido el valor del diagnóstico para lograr una verdadera justicia, ni que sin evidencia no hay política pública sólida; que sin docentes cuidados no hay mejora posible; que sin familias acompañadas la escuela se queda sola; que sin lectura, escritura y matemáticas básicas el derecho a la educación queda incompleto.
Reconocer esto exige diálogo, pero no un diálogo de escritorio, de consigna o de simulación, ni de debate noticioso, es tema de un diálogo que no se ha dado, uno verdaderamente humanista. Humanismo no es una palabra que se profesa; es una forma de mirar al niño concreto, al joven concreto, al maestro concreto, a la familia concreta y al territorio concreto habitado por las PERSONAS. Las decisiones no duelen igual en todos lados de la República Mexicana porque los puntos de partida no son iguales. La pregunta de fondo no es solo si el calendario se ajusta, sino qué aprendimos como sistema después de la pandemia y quién puede darse el lujo de perder tiempo escolar en un país donde aprender todavía es un derecho distribuido de manera desigual.
Referencias
Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2021). Encuesta para la Medición del Impacto COVID-19 en la Educación (ECOVID-ED) 2020: Nota técnica. https://www.inegi.org.mx/contenidos/investigacion/ecovided/2020/doc/ecovid_ed_2020_nota_tecnica.pdf
Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2025). Pobreza multidimensional, 2024: Reporte de resultados 27/25. https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2025/pm/pm2025_RR_08.pdf
Intergovernmental Panel on Climate Change. (2023). Climate change 2023: Synthesis report. Summary for policymakers. https://www.ipcc.ch/report/ar6/syr/summary-for-policymakers/
Mexicanos Primero Sinaloa. (2023). Crisis educativa pospandemia en Sinaloa es real y profunda, confirma evaluación. https://mexicanosprimerosinaloa.org/2023/11/10/crisis-educativa-pospademia-en-sinaloa-es-real-y-profunda-confirma-evaluacion/
Mexicanos Primero Sinaloa. (2025). Evaluar para mejorar: Diagnóstico del aprendizaje en Sinaloa. https://mexicanosprimerosinaloa.org/wp-content/uploads/2025/08/Evaluar-para-mejorar-v00-1.pdf
OECD. (2023). PISA 2022 results (Volume I and II): Country notes: Mexico. https://www.oecd.org/en/publications/pisa-2022-results-volume-i-and-ii-country-notes_ed6fbcc5-en/mexico_519eaf88-en.html
Secretaría de Educación Pública. (2026, 7 de mayo). SEP y autoridades estatales acuerdan por unanimidad cambios al calendario escolar 2025-2026 por calor y Mundial de Futbol. https://educacionbasica.sep.gob.mx/sep-y-autoridades-estatales-acuerdan-por-unanimidad-cambios-al-calendario-escolar-2025-2026-por-calor-y-mundial-de-futbol/
Taleb, N. N. (2007). The black swan: The impact of the highly improbable. Random House.
Wucker, M. (2016). The gray rhino: How to recognize and act on the obvious dangers we ignore. St. Martin’s Press.

