La Reforma de la Reforma: ¿Mejora o retroceso? (Parte II)

                 
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Qué reforma de la reforma necesitamos

En conclusión, se propone mantener los avances de la RE actual y luchar porque los cambios que son necesarios garanticen un paso adelante y no un retroceso. Como señala Gilberto Guevara Niebla “Hay que darle continuidad y despojarla de sus imperfecciones, ineficiencias, unas de ellas, muy notorias”. En este marco, se identifican cinco temas fundamentales.

  • Mantener reglas claras

Se propone que el ingreso, promoción y reconocimiento de los maestros continúe realizándose a través de concursos abiertos y transparentes. El tráfico ilegal de plazas debe ser eliminado completamente, lo que significa no regresar a la situación previa al 2013, marcada por el pacto mafioso entre sindicato y gobierno. Esto es por el bien de los maestros.

El tema de la permanencia no debe estar vinculado directamente a la evaluación del desempeño docente, sino al cumplimiento de obligaciones administrativas, como la asistencia a clases y a la capacitación permanente, por ejemplo, y en general a las condiciones que se establezcan en el contrato colectivo de trabajo pactado por el gobierno y el sindicato.

Que los maestros se organicen sindicalmente como mejor les convenga. Eso es asunto de ellos.

  • Fortalecer la evaluación y la formación docente

La ley y el funcionamiento del servicio profesional docente tienen que cambiar. El SPD debe estar concebido claramente para operar como un instrumento formativo que beneficia a los maestros, en la medida que premia su esfuerzo a lo largo de la carrera docente, pero sobre todo garantiza el ejercicio del derecho a la educación por parte de las niñas y los niños de México.

La autoridad educativa debe preocuparse en serio por garantizar tutorías reales y acompañamiento permanente de los docentes en servicio. El INEE debe observar el cumplimiento real de este proceso para todos los maestros, empezando por lo que habitan en zonas con mayores rezagos y que tienen más bajo desempeño tanto de alumnos como de maestros.

Partimos de que el propósito de la evaluación educativa es mejorar la calidad de la educación. En este sentido el objetivo de evaluar el desempeño docente no debe ser otro que mejorar la calidad de la práctica docente, no castigar o definir si el docente debe permanecer o no en el puesto.

¿Cómo hacer realidad lo anterior? A manera de explicación de lo que se requiere, pensando en una inminente transformación del SPD, se propone recuperar una propuesta interesante que presentó Sylvia Schmelkes en el Instituto Belisario Domínguez en 2013, que no fue retomada en la RE aún vigente, pero que tendría que ser considerada en la que está por venir.

De acuerdo con esta autora, hoy Consejera del INEE, para que la evaluación del desempeño docente cumpla con el propósito de mejorar la calidad de la educación se requiere de un sistema paralelo de formación permanente de los docentes. “Éste deberá utilizar los datos de la evaluación para conocer lo que cada uno requiere para mejorar su práctica docente y de esa manera mejorar los resultados de aprendizaje de sus alumnos. De otra forma, evaluar el desempeño docente carece de sentido e incluso puede ocasionar efectos perversos (no deseados y negativos).”

Esta propuesta consiste en hacer visitas periódicas al lugar de trabajo por parte de parejas de evaluadores cuidadosamente seleccionados y formados para llevar a cabo las evaluaciones de desempeño in situ. De la buena selección y formación de los evaluadores depende tanto la credibilidad como la utilidad de la evaluación realizada, por lo cual este aspecto se convierte en condición ineludible para la evaluación del desempeño docente.

Los evaluadores que visitan las escuelas deben aplicar una batería de instrumentos, que incluye observación en el aula, análisis de los portafolios del docente (donde se encuentran sus planeaciones y evaluaciones), la evidencia de aprendizaje de los estudiantes y la entrevista con el director, entre otros.

Esta propuesta implica un proceso de largo plazo, que debe incluir lo siguiente:

  • Asegurar el consenso entre los maestros acerca de aquello en lo que se les va a evaluar, es decir, lo que se considera como la buena enseñanza, cosa que se desestimó desde el principio. Ojalá las consultas que se realizan actualmente puedan llenar este enorme hueco.
  • Es necesario seleccionar a los formadores de formadores. Una de las críticas que se ha formulado a esta propuesta es que es muy costosa. La calidad de la enseñanza depende de formadores de calidad, cosa que si se quiere hacer bien resulta necesariamente más cara que dar observaciones por Internet.
  • La capacidad de apoyo al docente y a la escuela debe descentralizarse en el ámbito de la zona escolar.

Por lo menos desde 2013 Schmelkes ha señalado que esta etapa de formación es la más importante después de la evaluación “y es justamente la que ha hecho falta en los esquemas de evaluación de docentes que hasta la fecha (2013) se han implantado en México.” Esta deuda sigue pendiente hoy, en pleno 2018 y en puertas de la reforma de la RE.

Aunque han ocurrido avances en este sentido, y el INEE ha hecho un esfuerzo importante por darle a la evaluación un sentido formativo, falta impulsar decididamente el trabajo a nivel de terreno de tal forma que, sin desestimar recursos en línea, se apoye a cada maestro de nuevo ingreso y en servicio para que mejore su práctica y los aprendizajes de sus estudiantes.

Esto requiere, por lo menos, que la autoridad educativa: 1. Coloque en el centro de su quehacer la formación docente, no como ha ocurrido hasta la fecha. Es decir, no en el discurso, sino en los hechos. 2. Diseñe un buen plan del formación y seguimiento en el sentido de la propuesta señalada. 3. Invierta recursos y los traslade prioritariamente a los sectores y regiones con mayor atraso.

  • Fortalecer al INEE

Más que desaparecer al INEE, o reducirlo a su expresión previa al 2013, se requiere fortalecerlo como organismo constitucional autónomo. El INEE es motor del cambio educativo que necesitamos y contrapeso tanto de la SEP, como del SNTE y de la CNTE. Regresar a una estructura  marcada por este binomio no es opción, ya que significa lisa y llanamente regresar a la noche de la historia del sistema educativo mexicano.

Aunque la SEP ha respondido burocrática y correctamente a las Directrices emitidas por este organismo, queda pendiente saber cómo las incorporará a su planeación y programación educativa. Desgraciadamente esto no ha ocurrido y no hay sanción si esto no sucede. Actualmente la SEP, así como las autoridades educativas locales, pueden responder positivamente  y comprometerse a aplicar las Directrices y no pasar nada o muy poco. Todo depende de la voluntad política de la autoridad educativa.

De acuerdo con el propio INEE, en su Informe 2018, un asunto “de altísima relevancia tiene que ver con el hecho de que las evaluaciones y las directrices efectivamente incidan en decisiones de mejora de la educación en todos sus niveles. Estas mejoras deberán hacerse evidentes y palpables, no sólo para políticos y funcionarios, sino para cualquier comunidad escolar, padres de familia, organizaciones de la sociedad civil y público en general.”

Se propone que la reforma de la reforma haga vinculantes las Directrices del INEE y establezca sanciones a las autoridades educativas federales y estatales que no las apliquen efectivamente. La estructura del INEE en los estados tiene sentido para hacer funcionar el SNEE y para orientar, acompañar y aplicar las Directrices, de acuerdo con la realidad de cada uno de los estados de la república.

  • Entender la educación en el marco de los derechos de niñas niños y adolescentes

Se propone, como condición para garantizar el derecho a la educación, impulsar un esfuerzo del Estado que asegure políticas públicas que alienten la coordinación interinstitucional. Se requiere detener la permanencia de una cultura administrativa que privilegia una visión unilateral del trabajo sectorial, para impedir la reproducción la desigualdad que excluye a niños, niñas y adolescentes del ejercicio de sus derechos, en particular jornaleros e indígenas.

No es posible garantizar el derecho a la educación pasando por alto violaciones a otros derechos, como los derechos a la salud, a la vivienda y sus servicios, al desarrollo social, a la protección y la participación. Y recíprocamente, estos derechos no podrán garantirse a plenitud sin una educación sólida, que permita a NNA asumirse como sujetos de derechos. Acceder a todos los derechos es fundamental para el mejoramiento de la calidad de vida y reducir las desigualdades sociales y educativas. Por esta razón el derecho a la educación se entiende como un derecho habilitante (o un derecho “llave” o key right), porque fortalece el ejercicio de otros derechos, como los mencionados anteriormente.

De acuerdo con el Informe 2014, del INEE, “Muchos de los problemas que causan la inequidad en educación —sin duda los más importantes— no son educativos ni dependen de las políticas del sector. Encuentran sus raíces en la pobreza de la población y sus efectos.” El combate a la inequidad educativa, “necesariamente requiere de políticas intersectoriales capaces de atender al menos aquellas consecuencias de la pobreza —el hambre, el trabajo infantil, la lejanía, la inseguridad— que afectan de manera directa la escolaridad de la población.”

Eduardo Andere señala atinadamente que “La búsqueda de la calidad es el principal norte de cualquier política educativa, pero la calidad, en tanto meta nacional, jamás se habrá de lograr si no se ataca, simultáneamente, la desigualdad.”

Para este autor no es posible resolver el problema educativo únicamente con buenas intenciones o evaluaciones. Su propuesta parte de dos estrategias complementarias, que inevitablemente se relacionan con un diseño de política diferente a los que conocemos en la actualidad. Una primera estrategia se relaciona con “programas donde toda la comunidad cercana a la escuela (urbana o rural) está centrada en la educación y el aprendizaje.” La segunda concibe a toda la política pública estatal, y no solo a la educativa, centrada en el niño. “Cuando un niño llegue a la escuela debe detonar todos los servicios sociales de apoyo (salud, seguridad, empleo, nutrición, familia) para asegurarle un arribo sin tensión y buena nutrición; es decir, en condiciones de educabilidad. Cuando un niño llega a la escuela golpeado, desnutrido o con tensión tóxica la pedagogía no puede hacer nada o hace muy poco.”

Sin embargo, todo está hecho para que la coordinación no funcione o, en el mejor de los casos, quede como un buen propósito. El camino no es hacer más leyes, o elaborar más discursos, sino reordenar en serio la forma en la que el Estado viene funcionando. De ahí la propuesta de hacer vinculantes las Directrices del INEE, por ejemplo.

Hay que recordar a todos los Congresistas que niñas, niños y adolescentes son sujetos titulares de derechos, de acuerdo con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad, en los términos que establece el artículo 1o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

  • Financiamiento

Es obvio que se requiere garantizar recursos para impulsar los programas que atacan las principales inequidades del sistema educativo. En otro momento se abundará sobre el tema.

Por lo pronto se propone que los recursos provenientes de la política de austeridad de orienten prioritariamente a los nuevos programas (si es que se contempla diseñarlos e implementarlos) orientados a elevar la calidad y la equidad de la educación entre la población y las regiones con mayores rezagos. Fortalecer la evaluación y la formación docente, y el combate a inequidades claramente identificadas, exigen una aplicación cuantiosa de recursos

Colofón

Existe una enorme incertidumbre mientras no sepamos qué significa, en la jerga de Morena y el presidente electo, el críptico eslogan “derogar la mal llamada reforma educativa”. Con todo,  tenemos dos referentes importantes para los que luchamos por la calidad y la equidad en la educación. El maestro Gilberto Guevara Niebla será Subsecretario de Educación Básica de la SEP y Adelfo Regino fungirá como titular del próximo Instituto Nacional de Pueblos Indígenas. No creo que el primero invierta su empeño y prestigio en devolver a la lámpara maravillosa del control clientelar a los maestros. Tampoco creo que el segundo permanezca indiferente ante la enorme deuda histórica del Estado mexicano con los indígenas de nuestro país. Ambos van a pelear por las causas que los han hecho ser lo que son, como personas y luchadores sociales.

El estire y afloje no se va a detener porque los jugadores más atrasados van a seguir presionando no para mejorar, sino para restaurar añejos e indebidos privilegios. La gran mayoría de los maestros tiene la oportunidad de sacudirse el control mafioso. Ojalá la aprovechen.

El control de los maestros es un plato apetitoso, del que el presidente electo debe abstenerse por la salud de la república y el interés superior de las niñas, los niños y los adolescentes de nuestro país. Andrés Manuel López Obrador tiene la oportunidad de transformar a fondo la educación en México y aportar a la construcción de un estado moderno. Ojalá no la pierda.

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Sobre Luis Alberto Barquera

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