Manifiesto por otra educación en tiempos de crisis

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Juan Carlos Yáñez Velazco

El Diario de la Educación, espacio periodístico español donde colaboro desde hace tres años, difundió el Manifiesto por otra educación en tiempos de crisis. 25 propuestas, obra del Foro de Sevilla. Lo firman José Gimeno Sacristán, Jaume Carbonell, Jaume Martínez Bonafé y Julio Rogero. 

El Manifiesto comienza advirtiendo un riesgo; dice: Se pide al alumnado confinado que siga actuando como si estuviera en la escuela… al mismo ritmo y con mayor exigencia si cabe, como si nada pasase, cuando en realidad todo es diferente y más si tenemos en cuenta los desiguales contextos sociales y familiares.

Enseguida alienta: Todo lo que sucede nos exige una reflexión profunda y un posicionamiento claro… Nos parece urgente promover un espacio y un tiempo donde cuestionarnos, dialogar, reflexionar colectivamente y hacer un acercamiento racional a la pregunta por la educación que queremos hoy y en el futuro.

Por su trascendencia y espíritu reflexivo, comparto algunas de las propuestas, especialmente las que juzgo más cercanas a nuestra realidad y a los colectivos docentes mexicanos. Se dividen en dos tiempos: qué hacer en la situación actual y cómo construir el futuro. Los números corresponden a las propuestas originales. 

Qué hacer frente a la pandemia

  1. La educación escolar no va a ser igual tras esta experiencia que confirma las diferencias con que se realiza el trabajo escolar en casa, porque no todo el mundo dispone de los mismos medios ni situación habitacional, familiar y social.
  2. Si la educación es un derecho, una situación de emergencia no debería destruirlo, especialmente para aquellos niños y familias con más necesidades. 
  3. En esta situación de emergencia y confinamiento las medidas deberían ser más flexibles teniendo en consideración los derechos de la infancia.
  4. No sabemos cómo será el futuro de la educación, pero sí deseamos y nos gustaría que fuera otro. 
  5. Cuando se regrese a las aulas habrá necesidad de cercanía, el alumnado querrá conversar, expresarse, abrazarse. El espacio y el tiempo de la escuela lo debería facilitar sin la presión de resultados, evaluaciones y deberes. 
  6. Nos hemos obsesionado con notas, calificaciones y resultados, no por la permanencia de los aprendizajes que sirven para una vida digna; es  momento de resaltar los valores que estamos aprendiendo: solidaridad, empatía, generosidad, afectividad, apoyo y cuidado mutuo, cooperación. Toca hacer pedagogía y primar valores más humanizadores.
  7. Que el primer trimestre del próximo curso sea un periodo de adaptación y transición entre los dos ciclos, con tutoría y acompañamiento intensivos.
  8. La experiencia de crisis nos invita a repensar los tiempos, espacios y recursos de que disponemos, y la función de apoyo que podrían desarrollar la televisión, radio, redes sociales y TIC, sin perder el contacto con el medio natural y social.
  9. Otra lección es que quizás tengamos que vivir la vida con más calma también en la escuela, dando tiempo y respetando los procesos de aprendizaje de cada persona. 
  10. Todo lo que está sucediendo pone en cuestión el actual modelo educativo para avanzar hacia un modelo alternativo, porque esta situación nos está mostrando que hay otras maneras de educar.

Cómo avanzar en el futuro

  1. Repensar juntos, tras esta parada en el camino, cómo mejoramos y cambiamos lo que tenemos y cómo reinventamos la educación. 
  2. Poner la mirada en las necesidades de la infancia y la adolescencia. 
  3. Revisar a fondo la estructura y contenido del currículo escolar. 
  4. Introducir un currículo ecosocial que promueva contenidos y valores para combatir la emergencia climática y favorezca el desarrollo sostenible. 
  5. Dinamizar el diálogo, la conversación, el pensamiento crítico como instrumentos pedagógicos básicos para la construcción y autocreación de personas autónomas, sujetos en proceso permanente de producción de sus propias vidas.
  6. Potenciar la dimensión relacional de la educación a través de la convivencia positiva y la experimentación de la democracia, donde el diálogo deliberativo y el acuerdo son centrales.
  7. Recuperar el sentido comunitario y democrático de la escuela, devolviendo a las familias y a los niños y niñas su espacio de responsabilidad colectiva en la educación, haciendo más efectivos los actuales canales de participación y creando otros.
  8. Promover el compromiso en la lucha contra las desigualdades dentro y fuera de la escuela, con políticas compensatorias y de discriminación positiva hacia infancia y adolescencia, víctimas de esta injusticia social y escolar.
  9. Abrir el sistema educativo a la sociedad y a la vida, que tenga en cuenta lo que aporta la comunidad local y global. Basado en la dignidad humana, la cooperación, comprensión de la interdependencia, empatía y relación humana como bases sólidas de cualquier modelo educativo.
  10. Situar en primer plano, ahora ocultada y socialmente poco valorada, la función docente con una sólida formación cultural y pedagógica. 

Las propuestas podrían ser indicadores del camino por el que avanzar en el tránsito hacia una nueva educación. El mensaje final es desafío e invitación. Nos anima a que pensemos y construyamos juntos lo que queremos de la educación. Los profesores mexicanos debemos participar: ¿queremos, podemos?

Twitter @soyyanez

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