Política educativa 2018-2024: El Programa La Escuela es Nuestra y la equidad, inclusión e igualdad de oportunidades

                 
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Claudia Santizo

Profesora-investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana,

Unidad Cuajimalpa

 En octubre de 2019 inició el Programa La Escuela es Nuestra, LEEN. En una primera etapa su propósito es entregar, al menos, 150 mil pesos por escuela a un grupo de 103 mil planteles. La aplicación del programa será paulatina dando prioridad a planteles de educación indígena, comunitaria y otros ubicados en localidades de alta y muy alta marginación. Este programa inició en Puebla con 1,695 planteles y una inversión de 338.3 millones de pesos; es decir, en promedio, se entregan 200 mil pesos por escuela en dicho estado.

El Programa LEEN podría ayudar a resolver muchos problemas operativos en las escuelas públicas y modificaría la forma en que se administra el sistema educativo y se asignan recursos. Sin tratar de disminuir la importancia de LEEN hay que considerarlo a la luz de otros programas y problemas para valorar su papel en el cumplimiento de objetivos de equidad, inclusión e igualdad de oportunidades y de sus efectos últimos en el aprendizaje de los alumnos.

La experiencia más cercana a LEEN es el Programa Escuelas de Calidad (PEC) creado en 2001. El PEC desapareció en el ciclo escolar 2014-2015 cuando entregaba, en promedio, 26 mil pesos a los Consejos Escolares de Participación Social de un grupo de 51 mil escuelas inscritas en el programa.

Financiamiento de LEEN

Los recursos de LEEN se entregan a un Comité Escolar de Administración Participativa (CAEP) integrado por representantes de los padres de familia, los docentes y el director de la escuela[1]. Los recursos se pueden utilizar en mantenimiento, reparación y gastos fijos.

Los recursos considerados en este programa según el tamaño de la escuela serán de:

  • 150 mil pesos para escuelas con 1 a 50 alumnos,
  • 200 mil pesos para escuelas con 51 a 150 alumnos, y
  • 500 mil pesos para escuelas de más de 150 alumnos.

Suponiendo que al menos se entreguen 150 mil pesos por escuela, se requiere una inversión de:

  • 15,490 millones de pesos para 103,000 escuelas de la 1ª etapa del programa,
  • 25,950 millones de pesos si se dieran recursos a 173,000 escuelas, y
  • 3,178 millones de pesos para las 26,000 escuelas inscritas hasta noviembre de 2019.

En el proyecto de presupuesto de 2020 se incluye para LEEN una inversión de 7,280 millones de pesos. Asumiendo la entrega de al menos 150 mil pesos por escuela, se tendrían recursos para 48,500 escuelas, un poco menos de la mitad de la meta de escuelas para la primera etapa.

Escuelas en noviembre de 2019

En noviembre se tiene un listado 26,000 planteles ubicados en localidades de alta y muy alta marginación[2]; de éstos, por ahora no identifiqué el grado de marginación en 2,000 planteles, que representan 8%.

Las escuelas inscritas en LEEN son de preescolar y primaria comunitaria, indígena y general, en secundaria se incluyen escuelas generales y técnicas, así como telesecundarias. Otras escuelas son para población migrante, es decir con movilidad por sus actividades como jornaleros agrícolas, incluso familias que trabajan en circos y se desplazan con ellos. El CONAFE provee educación a esta población migrante.

Escuelas en el programa LEEN  hasta noviembre 2019
Sistema Alta

marginación

Muy alta marginación Total escuelas %
Federal 8,369 7,982 16,351 67.9%
Estatal 1,578 1,075 2,653 11.0%
CONAFE -comunitario 49 5,020 5,069 21.1%
Total escuelas 9,996 14,077 24,073 100.0%
% 41.5% 58.5% 100.0%

 

Efectos administrativos: la entrega de recursos a las escuelas

La más reciente experiencia donde se entregaron recursos monetarios a las escuelas fue el Programa Escuelas de Calidad, PEC. Esos recursos se utilizaron, principalmente, para mantenimiento y reparación de las instalaciones, compra de mobiliario y de computadoras. En su último ciclo de vigencia, 2014-2015, las escuelas inscritas en el PEC sumaron 51,000 planteles[3] a las cuales se entregó un cantidad aproximada de 26,000 pesos, en promedio, por escuela.

En el PEC las escuelas solicitaban su ingreso y se comprometían a desarrollar una planeación estratégica. Ésta implicó definir, en este orden, una misión, visión, estrategias, objetivos, metas, actividades y los recursos asociados a éstas. Todo ello plasmado en carpetas con el plan estratégico de la escuela y en su momento con los informes técnico y financiero con los comprobantes de los gastos. En el PEC se buscó que las comunidades escolares aprendieran a realizar su planeación, sin embargo, la carga administrativa generada por los requisitos del PEC fue un problema para los directores de las escuelas y un problema para el seguimiento y revisión de los expedientes que se acumularon en cajas por años.

El programa LEEN tiene un funcionamiento similar al del PEC, pero la intención es que la entrega de recursos sea universal, a todas las escuelas. En el programa LEEN los protocolos para la administración de recursos y reportes están más simplificados que en el PEC. Se elimina el fraseo de planeación estratégica cuya comprensión causó dificultades y mucho papeleo. Un problema crítico será el desarrollo de capacidades de autosupervisión por parte de las comunidades escolares.

El PEC y LEEN comparten un enfoque en el cual las comunidades escolares pueden desarrollar capacidades para tomar decisiones. LEEN aportaría recursos para atender muchos problemas cotidianos que se pueden resolver al interior de la escuela. Se van a cometer errores, pero es una forma de aprender para las comunidades escolares. Recuerdo  el caso de una escuela en el PEC donde decidieron comprar una fotocopiadora pero no presupuestaron la compra de la tinta. Seguramente en la SEP y en los estados sus funcionarios tomarán en cuenta las experiencias derivadas de los 14 años de vida del PEC. Tiene sentido considerar que el PEC contribuyó al aprendizaje de la organización escolar y en algunas escuelas, que permanecieron por cinco ciclos escolares, generó una nueva cultura organizacional.

La ampliación de la cobertura del PEC se realizó a expensas del menor monto de recursos asignados por escuela. De igual manera, la expansión de LEEN también depende de la disponibilidad de recursos.

La equidad en la educación: el caso de la educación comunitaria

Más de 5,000 escuelas inscritas en LEEN, en noviembre de 2019, son servicios educativos del CONAFE. Estas escuelas comunitarias se ubican en centros de población, rancherías y poblados, alejados y dispersos. Las escuelas del CONAFE tienen, en promedio, 10 alumnos.

En 2017, el CONAFE realizó un gasto por escuela por año, o servicio educativo, de 131,000 pesos; los que equivale a un gasto promedio de 13,000 pesos por alumno por año. Este bajo gasto se debe a que los instructores reciben una beca y no un pago como docentes, además los gastos de alimentación y hospedaje de los instructores son proporcionados por las poblaciones que deben integrar una Asociación Promotora de Educación Comunitaria, APEC.

A los servicio educativos del CONAFE, el programa LEEN les aportaría de manera adicional 150,000 pesos por escuela por año; en promedio equivale a 10,000 pesos por alumno por año. Mientras que, por ejemplo, el gasto anual por alumno en 2017-2018 del sistema de educación pública fue de 17,000 pesos (Principales cifras 2017-2018, SEP). La aportación de LEEN es sustancial para las condiciones en que se encuentra la educación comunitaria, rural e indígena. Esos recursos ayudarían a financiar el servicio educativo que actualmente se sostiene con aportaciones de la comunidad.

La inclusión educativa: el caso  de la educación rural

El Secretario de Educación, Esteban Moctezuma, declaró que están analizando cambiar el modelo del CONAFE; considera, por ejemplo, sustituir la figura del instructor por un docente.

No hay una solución sencilla para mejorar la educación rural comunitaria. Los instructores tienen que trasladarse, a veces caminar varias horas para llegar a un poblado. Los instructores viven en las comunidades rurales durante la semana y se adaptan a las carencias. De igual manera, los niños pueden caminar largos trechos para llegar a la escuela comunitaria. Se trata de la provisión del servicio de educación en pequeñas comunidades rurales dispersas. En 2018 había 37,568 figuras educativas en CONAFE.

¿Qué tipo de soluciones estarán pensando en la SEP?, las soluciones extremas son: i) llevar la escuela a las comunidades rurales, o ii) concentrar a los niños en centros educativos, estilo internados. La primera solución tiene enormes dificultades ¿se ofrecerán sueldos atractivos para que un docente esté dispuesto a trasladarse a vivir a las comunidades rurales? ¿los servicios del CONAFE servirán para dar plazas a los egresados de normales rurales? La segunda solución, los internados en localidades específicas, afectaría a las familias y a los niños pues desarrollan diversas actividades en sus comunidades de origen; en 2017 el CONAFE atendió a 327,000 alumnos en sus propias comunidades.

En lo pedagógico, las mejores experiencias de educación rural están basadas en la propuesta de educación situada, que se nutre del contexto social y económico en el que se ubica la escuela.  Un caso documentado es de la Telesecundaria Tetsijtsilin en la sierra norte de Puebla. Los estudiantes acompañan sus actividades escolares con actividades productivas y comunitarias. La escuela se organiza como una comunidad de práctica donde cada grupo: “… tiene un maestro que, además de ser mediador y guía en el proceso de enseñanza-aprendizaje, tiene a su cargo el cuidado de una de las áreas productivas: mariposario, apiario, orquideario” (véase el trabajo de Diana Karina Mantilla Gálvez[4], y de Maria del Coral Morales Espinosa[5]); además, estas actividades productivas ayudan al sostenimiento de la escuela. Este tipo de soluciones se necesitan adaptar a las condiciones de pequeñas comunidades.

Hay un aspecto que, generalmente, se deja de lado y es el papel que desempeñan los mandos medios, los jefes de sector y supervisores, de la Secretaría de Educación Pública, nacional o estatal.

La exdirectora de la Telesecundaria Tetsijtsilin, la doctora María del Coral Morales Espinosa, me comentó algunos de los problemas que llegaron a enfrentar en diversos momentos:

– Por varios años algunos mandos medios “… criticaron el proyecto Tetsijtsilin porque la propuesta de trabajar lo del campo, lo agrícola era obsoleto, decían: …van para atrás como los cangrejos…».

– Algunos mandos medios aplican sin matices las normatividades. «Tienen temor a utilizar nuevos enfoques, llegan a menospreciar el aprendizaje en contextos no formales. La normatividad se aplica con el propósito de homogeneizar las prácticas escolares sin considerar las circunstancias específicas de las comunidades escolares».

La educación rural, en particular la comunitaria, presenta una diversidad de situaciones que requieren soluciones novedosas, innovadoras, en lo pedagógico y lo administrativo. Considerar estas diferencias previene la exclusión educativa. En este sentido, los recursos de LEEN ayudan a superar las condiciones precarias de la educación rural, pero serán insuficientes si no se acompañan de acciones que consideren y se adapten a la diversidad de situaciones.

La igualdad de oportunidades: la educación rural indígena

Las escuelas indígenas en condiciones de marginación y desventaja son una de las prioridades del programa LEEN. La educación indígena enfrenta un problema de mayor  envergadura. En el país hay varias lenguas indígenas, para simplificar hay 68 lenguas con sus variantes[6].

La política educativa desde el siglo XX buscó de facto castellanizar a la población indígena. Como resultado la enseñanza sólo se imparte en algunas lenguas indígenas y sólo están en proceso, o ya disponibles, algunas gramáticas elaboradas por investigadores de universidades, nacionales y extranjeras (véase el Catálogo de las Lenguas Indígenas Nacionales, DOF 14-ene-2008). Otro tipo de problema es la educación indígena en zonas urbanas.

El principio de igualdad de oportunidades para la población indígena implica que se  imparta educación en la lengua materna y como segundo idioma el castellano. Esto requiere docentes que hablen la lengua indígena, o mejor que impartan educación en su lengua materna. Para los niños indígenas el aprendizaje en español es una situación similar a la que encontraríamos nosotros como hablantes de español que intentamos aprender de un profesor ruso que no habla español. Este tipo de situación la anota un entrevistado por Andrea Vega para su trabajo Niños indígenas terminan la primaria bilingüe sin aprender a hablar español [7].

En conclusión, el programa LEEN ayuda a resolver, en primer término, los problemas operativos, cotidianos de las escuelas; su objetivo es priorizar a escuelas ubicadas en zonas de alta y muy alta marginación cuya precariedad es manifiesta. Sin embargo, al mismo tiempo, requiere considerar de manera integral el problema educativo de esas comunidades. No se trata de minimizar el alcance del programa LEEN pero sí de ubicar el papel de este programa en lo que resultaría una solución integral que considere la diversidad de situaciones en que vive la población en condiciones de desventaja social y económica y a la vez con gran riqueza cultural.

[1] https://www.gob.mx/sep/es/articulos/boletin-no-173-presenta-esteban-moctezuma-barragan-el-programa-de-equipamiento-y-mejora-estructural-la-escuela-es-nuestra?idiom=es

[2] En 2,000 planteles no se identificó la marginación de la localidad.. Se utiliza el catálogo de escuelas 2015-2016 en http://datamx.io/dataset/claves-centros-de-trabajo-escuelas-sep/resource/b5edf965-1580-4d29-8964-d66812236cd4.

[3] CONEVAL Informe de la Evaluación Específica de Desempeño 2014 – 2015,  https://www.coneval.org.mx/Evaluacion/Documents/EVALUACIONES/EED_2014_2015/SEP/S029_PEC/S029_PEC_IE.pdf

[4] http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1870-69162018000100164

[5] María del Coral Morales Espinosa (2017), Una propuesta de intervención pedagógica con enfoque intercultural: la Escuela Telesencudaria Tetsijtsilin, Reformas y Políticas Educativas, número 4, pp. 65-90.

[6] En estricto sentido hay 11 familias y 68 agrupaciones lingüísticas con variantes: https://www.inali.gob.mx/clin-inali/

[7] https://www.animalpolitico.com/escuelas-educacion-deficientes/ninos-indigenas-no-hablan-espanol.php

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