Voces de los niños ante la evaluación: la aplicación de PLANEA

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Proyecto La reforma educativa en el marco del derecho a la educación
Universidad Iberoamericana

Los días 8 y 9 de junio de 2016 se aplicó el Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes (PLANEA) a 2, 358,441 alumnos cursando el 6to grado de primaria en 93,088 escuelas.[i] Esta segunda aplicación se realizó en medio de un tenso debate, que giró en torno a que sus resultados no se difundirían públicamente, como se hizo el año pasado, a modo de rendición de cuentas. Por su parte, también se cuestionaron las razones por las que se decidió aplicarse de manera interna: si por motivos presupuestales, por falta de personal o por cálculos políticos.[ii] El INEE argumentó que la realización censal de PLANEA cada dos años no altera el seguimiento de los resultados, además, la aplicación muestral entre cada prueba censal permite ahorrar recursos.[iii] En suma, lo que se debatía era cómo aplicar el examen de la manera más acertada. Los actores involucrados en la aplicación de PLANEA no se llegaron a cuestionar si la evaluación era necesaria. Es una política que se ha llegado a naturalizar como una práctica regular al interior de la escuela. Esta naturalización se debe al papel que ha jugado el examen como vínculo en donde se superponen las relaciones de poder y de saber.[iv]

A través de la realización de un grupo focal a alumnos de 6to grado en una primaria rural, se exploraron las voces de los niños con respecto a la evaluación que se les aplica. Al respecto, Hoskin (1997) analiza la relación entre el poder examinador y el niño como sujeto producido por dicho poder. Desde la invención del examen académico formal en el siglo XII en el ámbito universitario y el moderno examen académico formal en el siglo XIX se ha establecido una relación de poder-saber. En esta relación el experto valida el dominio que posee el aprendiz acerca de una determinada disciplina pero además su capacidad de demostrar “la verdad interior de sí mismo”[v]. Consecuente con este carácter tradicional del examen, la prueba PLANEA se aplica con el objetivo de:

Conocer en qué medida los estudiantes logran dominar un conjunto de aprendizajes esenciales al término tanto de la educación primaria como de la educación secundaria, en dos áreas de competencia: Lenguaje y Comunicación (Comprensión Lectora) y Matemáticas. (planea.sep.gob.mx)

De acuerdo con Hoskin, la masificación de las pruebas estandarizadas se enmarca en el proceso de construcción del moderno examen académico; el aspecto clave en ese proceso fue el carácter eminentemente cuantitativo que el examen adquirió alrededor del siglo XIX. Esta cuantificación fue imprescindible para que se naturalizara otro de los pilares que sostienen al moderno examen académico: la clasificación de las cualidades humanas. Esto dio origen a una nueva etapa en la historia, en la cual la enseñanza adquirió un papel central en la configuración de las relaciones de poder. El constructo moderno de infancia ha sido objeto y producto de normas y prácticas educativas, tales como las listas de asistencia, los horarios y los códigos de conducta, que crean un espacio de vigilancia y valoración de las cualidades del niño. El papel del examen como instrumento de las relaciones saber/poder se ha complejizado, así, su matriz instrumental –la cuantificación para clasificar–, se ha diversificado a otros propósitos: detectar anomalías, identificar puntos débiles, y más recientemente en el contexto de la sociedad del conocimiento, mejorar la calidad de la educación[vi]. Así, tanto la manera en la que entiende a la infancia desde la política educativa como el examen se han configurado recíprocamente.

PLANEA logoEl instrumento antecesor de PLANEA, la Evaluación Nacional del Logro Académico en Centros Escolares (ENLACE) surgió en 2006 como una respuesta para tener resultados censales acerca de los desempeños de los estudiantes y del progreso de las escuelas. Sin embargo, hacia 2008 se produjo un giro en la aplicación de la prueba al articularse al pacto entre la SEP y el SNTE, la Alianza por la Calidad de la Educación y orientarse a remunerar el desempeño de los docentes. Las implicaciones de este giro se observaron a largo plazo en un inusual crecimiento en la proporción de los estudiantes que se ubicaron en los niveles de bueno y excelente entre 2006 y 2012, pasando de 17.6% a 44.3%. Esto puso en duda la fiabilidad de la aplicación de la prueba, que comenzaba a convertirse en un fin en sí mismo puesto que las clases giraban en torno al examen más que a los aprendizajes. Esto debido a que ENLACE representaba un incentivo salarial para los maestros, quienes se veían presionados para lograr resultados favorables en la prueba.[vii]

A la larga, ENLACE quedó desacreditada, lo que ameritó su suspensión indefinida en 2013 y por consiguiente, su sustitución por otra prueba y bajo otro contexto de las relaciones SEP-SNTE y de un mayor protagonismo del INEE en el marco de la reforma educativa.[viii] A diferencia de ENLACE, la SEP enfatiza que los resultados de PLANEA son comparables únicamente en relación al propio plantel, con el propósito de que los docentes puedan detectar “áreas, temas o contenidos”[ix] que requieran de mayor atención. Por otro lado, la prueba no se utilizaría para juzgar el desempeño de los docentes, como ocurrió con ENLACE, como tampoco influiría en las calificaciones de los alumnos ni se utilizaría con fines de control administrativo, para clasificar escuelas o para justificar acciones punitivas.[x]

En este proceso de cambio interesa recuperar las impresiones de los niños, en particular de una generación que experimentó ambas pruebas, ENLACE cuando cursaron el cuarto grado, y PLANEA, cuando concluyeron el 6to año de primaria en julio de este año. Los niños recuerdan que ENLACE consistió en 120 preguntas y se realizó en una sola jornada, a diferencia de PLANEA que se aplicó en dos días. También mencionaron que no les dieron a conocer los resultados sino únicamente les informaron si habían aprobado o reprobado. En relación a PLANEA las diferencias se notan más en los aspectos procedimentales. Que duró dos días de 8:30 a 10 de la mañana, que consistió en 48 preguntas de español y 50 de matemáticas y que les avisaron sobre la aplicación del examen de una semana a otra. Aunque se anunció que PLANEA no repercute en la calificación del ciclo escolar, los niños mencionaron que el resultado del examen correspondía al 30% de su bimestre. Con respecto a ambas pruebas, los niños relataron ser conscientes del objetivo principal de su evaluación: valorar el avance de sus conocimientos.

Lo anterior indica que a lo largo de dos tipos de pruebas los niños han interiorizado el hábito de la evaluación. Desde los sentimientos que les genera: ansiedad, nervios, flojera o que es aburrido, así como las expectativas que se crean por el resultado que tendrán en función de qué tanto estudiaron para la prueba en particular y durante el ciclo escolar en general. Sin embargo, también surgen cuestionamientos a la propia elaboración del examen:

“Yo del examen pediría que razonaran más las preguntas porque había algunas preguntas que no venían tan razonables y nosotros no las lográbamos entender” (Alumna, 6to grado de primaria).

En cuanto al apoyo que reciben para prepararse para estas evaluaciones el internet aparece como la primera opción, por encima de los libros, de los familiares o de una preparación extra de la propia escuela. Sin embargo, aunque esta herramienta es útil para sus tareas o para consultar dudas acerca de los temas que ven en la escuela se observó que no acompañan sus búsquedas de un criterio o técnica de filtración de la información que se les despliega en el buscador. Esto habla de la importancia de la orientación tanto de los docentes como de los padres en el acercamiento a fuentes electrónicas de información. En relación a los temas de PLANEA como la comprensión lectora y las operaciones matemáticas, el dominio que los alumnos tienen de estas materias depende fundamentalmente del acompañamiento de su profesor o profesora. Los propios alumnos reconocen esta labor de sus maestros:

– “Nos enseña nuevas cosas…

–   Nos explica si no le entendemos a algo…

–   Es bueno, nos ayuda cuando no le entendemos y cuando no hacemos caso en el salón también nos regaña.”

Más allá de los contenidos que se evalúan en PLANEA las impresiones más densas de los alumnos en su paso por la primaria tienen que ver con las expectativas que tienen de su futuro próximo, que oscilan entre trabajar o seguir estudiando:

  • “¿Cómo se ven en 5 años, o qué esperan hacer en 5 años?:
  • Irme con mi tío a trabajar.
  • Yo me vería estudiando para sacar una carrera adelante.
  • A mí me gustaría ir por ejemplo a Chiapas de donde soy yo porque allá está mi familia.”

Las evaluaciones que se aplican a los alumnos para valorar su dominio de los aprendizajes logrados en español y matemáticas podrían contribuir a las expectativas de vida que ellos se plantean si los contenidos que se evaluaran fueran socialmente pertinentes. En las comunidades rurales los niños que egresan de la primaria tienen como primera opción la telesecundaria, debido a la cercanía con sus hogares y su comunidad. Sin embargo, en estos contextos la posibilidad de seguir estudiando no está asegurada y las probabilidades de insertarse en el mercado laboral a una temprana edad son muy reales. Ya sea que los niños tomen una u otra senda, el dominio de las capacidades lectoras y en matemáticas sin duda será una herramienta imprescindible, sin embargo, insuficiente. Como señaló la niña de 6to grado, hay preguntas que podrían elaborarse de una manera más pertinente a su realidad y es para esa realidad que la escuela debe prepararlos. En lo inmediato ésta tiene que ver con mejorar las condiciones en que se encuentra su plantel.

  • “Pues que arreglen más la escuela aquí, que tenga mejores canchas, que tenga más servicios, que tenga internet
  • Quitaron las canastas de allá, porque ya estaban oxidadas, según iban a poner otras nuevas, pero no las han puesto.”

Históricamente, el examen ha moldeado a la infancia, sin embargo, los niños también generan réplicas ante este dispositivo moderno de valoración y cuantificación de las cualidades. En una generación que atravesó por las pruebas ENLACE y PLANEA se observa que el elemento clave en el dominio de los conocimientos es el maestro, no sólo porque los preparó para los temas a evaluarse sino por el ejemplo de vida que les imprime. La consolidación de una prueba enfocada a detectar los aprendizajes a fortalecer no sólo se relaciona con haberla deslindado del impacto salarial, como ocurrió con ENLACE sino también con explorar otras áreas más allá de la cognitiva. La fluidez de los niños para expresarse acerca de su experiencia en torno a la evaluación fue lenta en general. Muchos factores pueden influir en esa cohibición: la censura, la autoestima, sus miedos, etc., esto habla de la importancia de fortalecer otras habilidades, como las interpersonales e intrapersonales, y no sólo las matemáticas y las lingüísticas.

En esta coyuntura de debate por el nuevo modelo educativo cabe apuntar la importancia de formar personas con dominio no sólo de los conocimientos en español y matemáticas sino de todas las dimensiones que abarcan la formación integral del ser humano y la realidad que viven, experimentan y sienten los niños a diario. El examen ha sido un dispositivo mediador de la relación entre maestro y alumno, ¿qué posibilidades hay de ampliar sus límites y su finalidad original –la validación de sus cualidades– hacia un ejercicio más liberador, que expanda sus aspiraciones y horizontes de vida?

[i] http://www.planea.sep.gob.mx/ba/

[ii] – Nayeli Roldán, Animal Político, “La SEP dice que ahorrará 200 mdp con cambio en la aplicación de la prueba PLANEA”, 03.02.16

[iii] Laura Poy, La Jornada, “Sí se aplicará este año la prueba PLANEA: SEP”, 03.02.16

[iv] Hoskin, K. (1997) “Foucault a examen. El criptoteórico de la educación desenmascarado”. En Ball, S. (Comp.) Foucault y la educación. Disciplinas y saber. Madrid, Morata p. 54

[v] Ibíd p. 50

[vi] Pérez, Abel y Rosa Valdés (2014). “Evaluación y reforma educativa en México” en Fuentes Humanísticas. México, UPN. Año 28, No. 49 pp. 207-221.

[vii]  Rodríguez, Roberto, (2015). “El proyecto educativo SEP-SNTE y la prueba ENLACE” en Revista Mexicana de Investigación Educativa. México, COMIE. Vol. 20, No. 64, pp. 309-324

[viii] Ídem.

[ix] http://www.planea.sep.gob.mx/ba/

[x] Hilda Hermosillo, La Jornada, “Inició aplicación de la prueba PLANEA básica”, 09.06.16

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