Archivo de Etiquetas: manuel gil antón

¿Chelas sí, pupitres no?

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¿Cómo es posible que estén abiertas las cantinas y las escuelas no? ¿Es la prioridad que tiene el gobierno? ¿No importa más la educación que las cubas y el cubilete? Expresiones semejantes circulan en los medios de comunicación. El contraste, así expuesto, es un escándalo. No hay quien, en su sano juicio, esté de acuerdo en abstracto con esta preferencia, pero la comparación no es válida.

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A pesar de todo, llegaron

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Siempre nos parece que se adelantan, como el calor en invierno. No llevamos registro de cuándo vimos la primera el año pasado, y sentir que brotaron pronto no tiene, creo, registro documental. Depende de nuestra mirada, el rumbo de la ciudad o la cercanía a alguna que sea más nuestra. No le hace: ya están, llegaron y vuelven a insistir, con su presencia, que la vida sigue y seguirá. La esperanza persiste, a pesar de todo, y de tanto. Las jacarandas.

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La esperanza cristalizada en un enter

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No me deja pasar de esta página, ¿qué hago? Va la imagen. ¿A alguien le ha salido esto? NO HAY RESPUESTA. Llevo horas y se queda pasmada cuando pide CONFIRMAR LA CURP. Ni esto saben hacer estos güeyes… (aunque no paraba de insistir). En todo el día no pude registrar a mi mamá, ¿alguien sabe cómo? Ya pude registrarme, la página está funcionando ahora – las 5 de la mañana, y no importaba despertar a los del chat: no se dilaten que luego se cae de nuevo. Me registró mi hijo que vive en Canadá. ¿Alguien me ayuda desde otro país, estado, barrio u otra computadora con distinto buscador? Dizque ya pude, pero luego de enviar los datos no me sale el comprobante.

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Organismos Constitucionalmente Autónomos, sí, pero no así

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Ante el blanco y negro: grises intermedios. Frente al juicio sumario que los descalifica de manera absoluta, no es adecuada una actitud que los defienda de la misma manera. Discrepar de la desautorización que, sin matices, ha expresado el presidente a los Organismos Constitucionalmente Autónomos (OCA), no debe conducir a entronizarlos como indispensables tal y como ahora operan sin un ejercicio crítico de sus características. El argumento de su idoneidad ha de eludir tropezar con la misma piedra de quien los considera inútiles per se: una generalización tosca e inválida.

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La «carga» docente en las Universidades

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Fardo. Loza en la espalda. Quintal de café que se lleva en el lomo. Tratándose de impartir cursos, la referencia es a algo pesado que se ha de soportar. No se dice carga de investigación. Al contrario, se da cuenta de ella con orgullo: desarrollo o participo en tal proyecto. 

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Nostalgia del futuro

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La nostalgia es como los trenes: hay para el norte y para el sur. Ese “sentimiento de pena por la lejanía, la ausencia, la privación o la pérdida de alguien o algo queridos” se afianza en el pasado. Ahí encuentra su raíz: en el recuerdo. Y desde allá brota el deseo, el ojalá de hallar, de nuevo, en los días o meses por venir lo extraviado. Ese hueco.

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Temporada de preguntas

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Cuando la vida tuerce las veredas que creímos firmes. Cuando no queda más remedio que repetir con Monsiváis: “o yo no entiendo lo que está pasando, o ya pasó lo que estaba entendiendo”. Cuando lo que sucede no tiene manera de nombrarse y se marcan en el rostro las arrugas del pasmo. Cuando como a la paloma de Alberti se nos extravía el rumbo y por ir al norte vamos al sur. Cuando lo que pasa no cabe. Cuando las escuelas están cerradas y las ganas de aprender nos crecen. Cuando tocamos en clave de sol lo que va en calve de fa y se hace ruido y barullo. Cuando no tenemos ni idea, está seca la mirada y en el suelo la confianza en que algo será según nos dicen. Cuando se hace cotidiana la voz y el violín del grupo Kansas de tanto polvo en el viento. Cuando no hay pa’dónde hacerse. Cuando la Narvarte pierde un par de calles y Zempoala no tiene modo de estar donde solía. Cuando las estadísticas revientan, y el corazón del mundo anda a 143 pulsaciones por minuto. Cuando al amanecer no sabemos qué día es, y este enero pasado está tan lejos como agosto, y ayer tal vez sea un mañana repetido. Cuando creemos que la televisión “da cursos” y la tarea atarea y atolondra en busca de evidencias que muestren que todo sigue igual. Cuando acontezca que este día, a las 8 y media, todos quienes van en tercero aprenderán cómo se hace una suma de fracciones, y un señor en la pantalla nos indique que llegó la hora de activarnos y demos vuelta a la casa de cojito. Cuando la muerte es una presencia contundente pese a que nos ha rondado siempre. Cuando nos falte asidero, y no sepamos para cuándo va a regresar lo que ignoramos cómo es, ni en qué frasco lo venderán en las farmacias cuando vuelva, llegue o surja. Cuando andamos a media cara y somos ojos que buscan otros para saberse acompañados en las dudas. Cuando pasan estas cosas, colegas, lo que más importa, creo, es advertir que no son tiempos de respuestas sino temporada de preguntas.

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